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La Casa del Libro de Gran Vía es un lugar de encuentro entre autores y lectores, y rara es la semana en que no acoge algún evento literario. Pero, en ocasiones, allí también se habla de música, como hizo el miércoles de la semana pasada Gabriel Sánchez García-Pardo: profesor de teatro, escritor… y compositor de canciones mortales.

Así es El vals de las hadas malditas, la canción que da nombre a su última novela, que presentó junto a nuestro redactor Sebas G. Mouret en la céntrica librería madrileña. Guiado por su presentador, Gabriel nos descubrió la premisa de su libro: una canción que mata al instante a todo aquel que la canta, silba o tararea… salvo al Acordeonista Muerto, que ya no tiene nada que perder. Él es fue uno de los fallecidos durante la Noche del Velo, que maldice a todos aquellos que nacen y mueren durante ella. Jillian llegó al mundo esa noche, lo que la convierte en la protagonista de la novela y la conecta con una serie de escabrosos asesinatos y una peligrosa rebelión.

El vals de las hadas malditas es la primera incursión de Gabriel en la literatura juvenil, fruto de su afán por aplicar a la literatura fantástica los conocimientos sobre novela policíaca adquiridos en un máster de escritura creativa. Durante la presentación nos contó que la idea de la canción mortal nació mientras escuchaba uno de los temas de la banda sonora del videojuego Fable, compuesto por Danny Elfman. A partir de esa idea comenzó a tirar del hilo y a construir la trama haciéndose preguntas sobre el origen de la canción y su papel en la historia (él definió esta parte del proceso creativo como la «Teoría del ovillo de lana»). Después llegarían el susodicho acordeonista, Jillian y la Rebelión de las Cinco Caras.

Si tuviéramos que destacar las declaraciones clave del autor nos quedaríamos con dos: su trabajo tiene una gran influencia en su estilo, que define como «muy teatral», y la canción que mata existe realmente. Él no se atrevió a cantarla en la presentación, pero los más valientes podrán encontrar su letra y partitura entre las páginas de la novela.

«Mi acordeón aúlla una canción que habla de un largo invierno. Un compás asesino que solo yo me permito tallar en rimas escritas. Tú jamás lo repitas, porque este es el Vals de las Hadas Malditas».

Si la peligrosa canción de Gabriel ha despertado vuestra curiosidad, no perdáis de vista El Templo de las Mil Puertas. Publicaremos la reseña de la novela en el próximo número de la revista.

  

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