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Cómo robar un banco
Tom Mitchell

Harper Collins
Reseñas de novedades El Templo#74 (febrero 2020)
Por Marta Álvarez
409 lecturas

«Hay quien atraca bancos por codicia. Otros disfrutan con el subidón de adrenalina. ¿Yo? Yo atraqué un banco por sentimiento de culpa. Más en concreto, sentimiento de culpa y una vela con aromas del Nepal».

A Dylan ni siquiera se le había pasado por la cabeza que tuviera que hacerle un regalo de cumpleaños a Beth, su mejor amiga, hasta que el petardo de Harry mencionó que él sí le había comprado algo. Y claro, Dylan no va a ser menos que ese idiota, así que improvisa un regalo. Pero, como descubrirá más adelante, la improvisación no es su fuerte, y puede traer consigo terribles consecuencias. ¿La primera de ellas? Que su regalo, una vela aromática, provoca un incendio en la casa de Beth y la reduce a cenizas.

Resulta que los padres de su amiga no estaban tan forrados como parecía, porque no tienen dinero para pagar una nueva casa. Si no consiguen unos cuantos miles de libras en un par de semanas, tendrán que mudarse con la tía de Beth. A otra ciudad. A otro instituto. Sin Dylan.

Él, lógicamente, se siente fatal. Está dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de ayudar a Beth y, ejem, evitar que mude para siempre y eso. Cualquier cosa. Hasta robar un banco.

¿A quién no le gusta una buena película de atracos? Dylan se las conoce todas, pero es muy consciente de que él no es George Clooney y que su vida no es Ocean’s Eleven. Como bien demuestra su lograda voz narrativa, nuestro protagonista es un quinceañero normal y corriente: mete la pata, no dispone de dinero ni de recursos, tiene que preocuparse por sus padres además de por la policía… pero, aun así, está decidido a robar un banco. Ese choque entre lo cotidiano de su vida y lo estrafalario de su misión es lo que le da el encanto particular a esta historia.

Con la premisa disparatada del middle-grade más divertido y el descaro de una buena comedia juvenil, Cómo robar un banco es justo lo que promete: una historia entretenida, con emoción, humor y, por supuesto, algún que otro intento de atraco. Ahora bien, ¿llegará ese atraco a buen puerto? ¡Tendrás que leer la novela para descubrirlo!

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