Último número
Entrevistas
Begoña Oro, autora de Tú tan cáncer y yo tan virgo, Pomelo y limón Croquetas y wasaps.
Victoria Schwab, autora de la saga Villanos, La ciudad de los fantasmas o Los monstruos de Verity .
¿Que te apetece leer?

Cuéntanos qué quieres leer y el Recomendador te dirá qué libros encajan con tus preferencias.

¡Pruébalo!

Los hermanos Willoughby
Lois Lowry

Anaya
¿Solo para niños? El Templo#67 (diciembre 2018)
Por Gabriela Portillo
505 lecturas

¿Harta de las nuevas heroínas guerreras? ¿Cansado de los jóvenes que no sufren innumerables penurias para convertirse en hombres hechos y derechos? ¿Agotados de la falta de bellacos y madrastras en la literatura actual? No te preocupes, porque los hermanos Willoughby están chapados a la antigua.

Como buen primogénito, Tim es un muchacho perspicaz y decidido, aunque egocéntrico y algo autoritario con sus hermanos: los gemelos, Barnaby A y Barnaby B, comparten nombre y jersey, porque los niños de antes tenían que ser así de generosos. ¡Ah! Falta Jane, la pequeña, de la que todos se olvidan, porque su complot para derribar a los hombres déspoticos aún se gesta en su cabecita.

Todo marcha a la perfección, excepto un detalle vital de cada historia antigua que se precie: ¡no son huérfanos! Eso sí, tienen unos padres tan ruines y deleznables que no dudarán en deshacerse de ellos para convertirse en auténticos protagonistas de un cuento de antaño.

Y colorín colorado, este cuento no ha acabado, porque sus horribles padres han tenido la magnífica y anticuada idea de abandonarlos, así que conseguir la orfandad, y el consabido final feliz, no va a ser tan fácil.

Los hermanos Willoughby son ávidos lectores y quizá de ahí saquen la inspiración para sus fechorías y estrategias. En numerosas ocasiones se refieren a libros clásicos infantiles y juveniles, como Pollyanna, Mary Poppins u Oliver Twist (una curiosa bibliografía puede consultarse al final de la novela), y los usan como ejemplo de vida e ideales a seguir. La novela recoge estos clichés con humor y satiriza lo melodramático y lacrimó- geno de las historias, siempre desde el cariño.

Lois Lowry, que ya nos sorprendió con El dador de recuerdos, reúne todos los tópicos principales (la niñera afable, el heredero perdido, el magnate malhumorado, ¡incluso el bebé abandonado en una puerta en su canastillo!) y los exagera hasta provocar la risa y la complicidad con el lector versado en estas obras.

Hornea unas galletas de jengibre y acurrúcate cerca de la lumbre para disfrutar de una aventura como las de antaño, ¡siempre con el estómago lleno!

En El Templo nos gustaría saber qué te pareció este libro
Nombre
E-mail
Tags permitidos [b]Negrita[/b] [i]Cursiva[/i] [u]Subrayado[/u] [del]Tachado[/del] [q]Cita[/q] [spoiler]Texto[/spoiler]
Tu comentario

El Templo de las Mil Puertas no se hace responsable de las opiniones expresadas por sus lectores.
Los spoilers deberán estar indicados en los comentarios en consideración a aquellos lectores que no hayan leído el libro.
¿Qué dicen nuestros lectores?
Jose Carlos en Maldita física: Quiero leerlo para una tarea de física....
sofia reyes en Marianela: Está muy aburrido, le faltan palabras malas....
Cesar en El ladrón de minutos: Este cuento me pareció divertido y emocionante....
collo en Los tres mosqueteros: La verdad es que a mí me pareció un libro interesante, con histor...
Naty en A dos centímetros de ti: Tengo una duda sobre si el libro ¿Y si quedamos como amigos? y A...
kappOTAKU en Éramos mentirosos: No me gustó este libro, sentí que era una pérdida de tiempo porqu...
Últimas novedades en el catálogo
#CitasCallejeras