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Mimus vs. Sebastian Darke
Lilli Thal, Philip Caveney

Anaya, Alfaguara
Reseñas de novedades El Templo#1 (diciembre 2007)
Por Gally
5.168 lecturas

Estas navidades encontramos dos libros con portadas similares en la sección de novedades juveniles. Uno de ellos, Sebastian Darke, príncipe de los bufones, publicado por Alfaguara, llama la atención por su colorido y el alegre cascabel que cuelga de él. El otro, Mimus, cortesía de la editorial Anaya, muestra en su portada a un bufón de sonrisa inquietante y hasta siniestra. ¿Qué es esto? ¿Dos libros de temática similar que salen casi a la vez? ¿Casualidad o contraprogramación editorial? La curiosidad pudo conmigo y me hice con ambos para leerlos. Y sí, los dos hablan de bufones. Sí, en ambos hay reyes y princesas, y juegos malabares y cascabeles. Pero los dos cuentan historias muy distintas.

Mimus, de la autora alemana Lilli Thal, se ambienta en un reino medieval imaginario. Su protagonista es Florin, príncipe de Monfiel, un muchacho de apenas trece años que ve cómo su padre y los nobles de su corte son traicionados por su enemigo, el rey Teodor de Vinland, y encerrados en las mazmorras de su castillo, donde sufrirán tormentos y vejaciones. Pero el destino que Teodor reserva a Florin es diferente: convertirse en aprendiz de Mimus, el bufón de la corte, un personaje imprevisible y absolutamente genial, del que no se sabe en ningún momento de qué lado está. Florin no sólo será tratado peor que un animal, sino que además se verá obligado a humillarse una y otra vez ante el rey que mantiene prisionero a su padre, sabedor de que cualquier error puede costarles la vida a ambos. Aunque se desarrolla en un reino imaginario, Mimus describe una Edad Media muy realista, dura, brutal, donde los bufones no eran bribones simpáticos, sino poco menos que esclavos, personas a las que se les negaba incluso el hecho de tener un alma, porque un hombre que estuviera dispuesto a humillarse hasta ese punto, a ponerse un traje de cascabeles y unas orejas de burro, no podía ser humano. Esta es una historia emotiva, estremecedora, con unos personajes redondos, un estilo muy cuidado, una ambientación impecable y una trama que mantiene la tensión hasta el final.

Sebastian Darke, de Philip Caveney, es, por el contrario, un s impático cuento de hadas. En un mundo donde a los búfalos se les llama bufalopes , a los caballos, equinos y a los lobos, lupos (no sabemos exactamente por qué), cada viaje es una aventura que vale la pena ser vivida. Sebastian, un joven de diecisiete años, se dirige a la corte del rey Septimus con la intención de ofrecerle sus servicios como bufón. Su padre lo fue antes que él y era bueno en su trabajo, pero a Sebastian, que aspira a seguir sus pasos, no se le da bien hacer reír a la gente. Por el camino, y acompañado de la princesa Kerin, del pequeño pero feroz guerrero Cornelius y del irritantemente locuaz bufalope Max, vivirá emocionantes aventuras enfrentándose a bandidos, brujas malvadas y reyes ambiciosos. Acción, mucho humor y un toque de romance son los ingredientes de este libro que, sin llegar al nivel literario de Mimus, es entretenido, amable y está lleno de ternura.

¿Que cuál recomiendo yo? Depende de lo que estés buscando, claro. Si te gustan las emociones fuertes, si no temes adentrarte en el oscuro y cruel reino de Vinland, Mimus es tu novela. Si lo que prefieres es pasar un buen rato con una aventura con todo el sabor de los cuentos de hadas y las novelas de capa y espada, te gustará Sebastian Darke. Además, las aventuras de Sebastian continúan en Sebastian Darke, príncipe de los piratas, y Sebastian Darke, príncipe de los exploradores. El segundo libro saldrá en español a lo largo de 2008; el tercero no se ha publicado aún en inglés, pero está en camino.

Un último consejo: no te dejes engañar por la edad de los protagonistas: aunque Florin tenga trece años y Sebastian diecisiete, las tribulaciones del joven Darke no se acercan ni por asomo a las duras pruebas que tendrá que pasar el príncipe de Monfiel en el castillo del rey Teodor. Mimus es una lectura más bien juvenil, mientras que Sebastian Darke es una trilogía para todos los públicos. Así que, tú mismo. ¿No oyes ya el sonido de los cascabeles?

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