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Muerte a los coches
Blake Nelson

SM
Reseñas de novedades El Templo#32 (febrero 2013)
Por Javier Ruescas
7.009 lecturas

James Hoff está en el instituto y detesta el capitalismo y todo lo que ello implica. Odia que la gente conduzca coches gigantes cuando van solos, los centros comerciales, la comida rápida, las falsas apariencias y el consumismo innecesario. Y, de paso, tampoco soporta a su ex, Sadie. La perfecta Sadie. La concienciada Sadie. La chica que tiene a todo el mundo engañado con su Club de Activistas que en el fondo sabe que no vale para nada. No la puede ni ver por eso y porque tampoco entiende qué hace ahora saliendo con Will Greer cuando es evidente que no le gusta; que, quizás, siga un poco enamorada de él. Por desgracia, como James descubrirá pronto, a veces para cambiar el mundo debemos cambiar nosotros primero... y él no sabe ni por dónde empezar.

Blake Nelson nos presenta una novela distinta sobre la revolución que supone crecer, enfrentarse a la realidad, luchar por nuestros ideales y enamorarse. A través del diario y de las redacciones que James escribe y entrega a su profesor de Lengua, el lector va descubriendo, no solo el microcosmos del protagonista, sino también sus sueños, sus intereses y su particular historia de amor. La razón principal por la que el lector se siente atrapado en todo momento es la voz de James: tan original, divertida, sarcástica y real que cualquier anécdota, cualquier pensamiento relacionado con su manera inconformista de ver el mundo resulta especial y diferente. Además, la estructura de capítulos cortos divididos por días ayuda a agilizar la lectura y a no soltar el libro hasta llegar a la última página.

El resto de los personajes —Sadie, el profesor de Lengua de James, su mejor amigo Gabe...—, también se presentan y se desarrollan convenientemente a partir de las palabras que el protagonista les dedica en su cuaderno. Todos ellos se enfrentan a la sociedad de una manera distinta y, mientras algunos están tan comprometidos a la causa como el propio James, otros directamente creen que es imposible luchar contra la cultura de lo que él llama «consumistadounidense » o que a veces el chico lo lleva todo demasiado lejos, cosa que él ni entiende ni aguanta.

En poco más de doscientas páginas y con un estilo directo, de frases cortas e incluso diálogos escritos a modo de obra de teatro, Blake Nelson dibuja a la perfección a un adolescente en plena crisis existencial cuyo humor negro es la única arma que utiliza para combatirla.

Una historia inteligente, cercana y real que nos recuerda que la revolución más importante es aquella que tiene lugar en nuestra cabeza... y en nuestro corazón.

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