Último número
Entrevistas
Pierdomenico Baccalario, autor de la saga Ulysses Moore, La Academia y Los zorros del desierto.
María Menéndez-Ponte, autora de El poso amargo del café, Nunca seré tu héroe, y Maldita adolescente.
¿Que te apetece leer?

Cuéntanos qué quieres leer y el Recomendador te dirá qué libros encajan con tus preferencias.

¡Pruébalo!

No te muevas, musaraña
Rafael Salmerón

SM
Reseñas de novedades El Templo#67 (diciembre 2018)
Por Gabriela Portillo
783 lecturas

?—No te muevas, musaraña —tose. Laïa se yergue aún más, rígida. Si se mueve, su padre se distraerá y sustituirá su cara por un borrón en el lienzo. Incluso el gran maestro Vergés comete errores.

Han pasado años, pero Laïa se siente como si esa amenaza se hubiese hecho realidad: le horroriza su cara, odia su cuerpo y no soporta el revoltijo sin sentido en el que se ha convertido su vida. Fea, plana, gorda: así se ve ella. Y así la miran los demás, también su madre y su nueva familia perfecta. Menos Jota, él ha aparecido para salvarla.

Lo quiere. Tanto como quería a su padre, al que no perdona que la dejase sola, aunque se lo llevase la enfermedad. Lo quiere, ¿verdad? Entonces... ¿por qué siente que va demasiado rápido?

Como su nombre indica, la novela nos invita a pararnos con Laïa y observar. A fijarnos en las tonalidades, llenas de matices pictóricos, de las descripciones. A escuchar su voz, tan poética, en su llamada desesperada. A acompañarla en ese duro viaje que es a veces crecer.

Con un par de pinceladas, Rafael Salmerón representa el vacío, la rabia, la angustia del duelo y la complejidad, la asfixia, la desesperanza de las relaciones abusivas. Le bastan pocos trazos para crear un retrato que, sencillo en apariencia, transmite muchas emociones al lector.

Gracias a los juegos de luces, pasamos por etapas negras, de claroscuros, y un final de luz que da esperanzas en un futuro mejor. El tono intimista, casi susurrado, la profusión de anáforas y la fluidez en la estructura contribuyen a crear esta atmósfera agridulce.

En las mejores obras siempre hay detalles escondidos, que pasan desapercibidos a simple vista, pero que completan la creación una vez se reconocen: en este libro encontrarás también un misterio, tres desgracias y el mar. «Al final, siempre el mar».

En El Templo nos gustaría saber qué te pareció este libro
Nombre
E-mail
Tags permitidos [b]Negrita[/b] [i]Cursiva[/i] [u]Subrayado[/u] [del]Tachado[/del] [q]Cita[/q] [spoiler]Texto[/spoiler]
Tu comentario

El Templo de las Mil Puertas no se hace responsable de las opiniones expresadas por sus lectores.
Los spoilers deberán estar indicados en los comentarios en consideración a aquellos lectores que no hayan leído el libro.
¿Qué dicen nuestros lectores?
Priscilla en El rebaño peligroso: ¡Hola! Se trata de un libro que se lee en un momento...
Priscilla en Ahora llega el silencio: ¡Hola! En una sociedad postapocalíptica donde el saq...
Lorenzo en Nunca seré tu héroe (primera parte de la saga): Es uno de los peores libros que he leído en mucho tiempo. Se not...
Kris en La materia oscura: Yo leí este libro cuando tenía 17 años (ahora tengo 32) y recuerd...
duiydhfhfgbdg en Skulduggery Pleasant: Derek, ¿por qué no te dan ya el premio al mejor escritor de la dé...
pepon en El mar: Estoy de acuerdo contigo, MarÍa Cristina, pero no hace falta que ...
Últimas novedades en el catálogo
#CitasCallejeras
Último número