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Entrevista a...

Diana Wynne Jones

El Templo #7 (diciembre 2008)
Por Sandman y Uyulala
5.900 lecturas
Ella es, por derecho propio, la gran dama de la literatura fantástica juvenil en el Reino Unido. Mucho antes del boom del género, Diana Wynne Jones ya tenía a sus espaldas una larga y fructífera trayectoria, con títulos emblemáticos que habían hecho soñar a miles de niños y adolescentes de todo el mundo. Sus obras están llegando a España de modo fragmentario, tarde y mal; por tanto, si no has oído hablar de títulos como Los mundos de Chrestomanci, La conspiración de Merlín o La hora del fantasma, quizá este dato te resulte más familiar: Diana Wynne Jones es la autora de la serie de Ingary, cuyo primer volumen, Howl’s Moving Castle (publicado en España primero como El castillo viajero por SM, y más tarde como El castillo ambulante por Berenice) inspiró la película del mismo nombre del maestro japonés Hayao Miyazaki. Hemos tenido la suerte de poder entrevistar a esta gran autora y queremos compartir la experiencia con todos nuestros lectores.

El año pasado fue usted premiada con el 2007 World Fantasy Award for Lifetime Achievement, ¡felicidades! ¿Qué le gustaría destacar de su larga y exitosa carrera?

Gracias por las felicitaciones. La verdad es que me siento muy triste si no estoy escribiendo un libro, así que sigo haciéndolo. Al principio era muy difícil conseguir que publicasen algo, pero seguí trabajando y perfilando durante diez años, hasta que alguien me presentó a mi agente, Laura Cecil. Ella ha llevado mis libros desde entonces, ¡y muy bien, por cierto! Es especialmente buena cuando me enfado con las editoriales, porque nos calma a todos. Mis editores británicos solían querer un montón de cambios sin razón alguna, lo que siempre me molestó, mientras que mis editores norteamericanos siguen insistiendo en que ciertas cosas no existen y por lo tanto no deberían estar en el libro que estemos trabajando. Parece extraño cuando el libro es de fantasía. Hace dos años hicieron la sorprendente afirmación de que no existe nada parecido a una Oficina de Correos en Estados Unidos. Pregunté a todo estadounidense que me encontré y el primero dijo «¡Qué!», y después «¿De dónde es esa gente?». Dije «Nueva York», a lo que el americano dijo: «Eso lo explica todo. Los neoyorquinos viven en su propio mundo. Por supuesto que tenemos oficinas de correos». Y Laura, como siempre, nos calmó a todos para explicar que mi libro estaba basado en un mundo alternativo que no era en absoluto como Nueva York.

Pocos españoles saben que ha escrito fantasía durante más de treinta años. Como escritora experimentada, ¿qué opina sobre los últimos cambios en el campo? ¿Cree que actualmente hay un exceso de fantasía?

Qué raro. Justo anoche una persona seria me preguntó sobre los cambios en la fantasía: ¿reflejan los cambios de la sociedad? Supongo que lo hacen, pero el hecho es que mi fantasía ha cambiado a través de toda mi carrera de escritora y seguramente seguirá haciéndolo. A uno no le gustaría ser siempre el mismo. Lo bueno resultante de los últimos cambios es que la fantasía de todos los tipos se ha vuelto respetable y la gente no se avergüenza de leerla (como sí lo hacían cuando yo empecé a escribir). Ahora existe fantasía para cada tipo de persona, nunca hay demasiada. Es bueno para todos. Refleja cómo funciona la mente humana.

 

¿Qué tipo de literatura lee? Actualmente, ¿le gustan otros escritores de fantasía? ¿Quiénes son, y qué opina de ellos? ¿Alguna recomendación para los lectores españoles?

Leo fantasía. Me aburren los libros que se supone que son realistas: no abren horizontes. De la anterior generación de escritores recomendaría a Neil Gaiman, Pat Drede y Lois McMaster Bujold, y a Jonathan Stroud, Mary Hoffman y Sarah Prineas de la última ola. Probad todos esos.

Su trabajo es muy original en la fantasía contemporánea. ¿Cuáles son sus influencias? ¿Qué escritores eran sus favoritos en la adolescencia? 

Mis libros deban probablemente su personalidad al hecho de que yo no tenía libros (y por lo tanto, casi ninguna influencia) en la adolescencia. Mis padres desaprobaban la fantasía y eran, además, demasiado tacaños para comprar libros. No tenía dinero para comprármelos yo misma. Hasta que tuve quince años, me daban exactamente un penique de paga semanal. Entonces mis hermanas se rebelaron y exigieron más, y nos dieron seis peniques semanales con la condición de que compraríamos nuestro propio jabón, champú y pasta de dientes (seis peniques no servían para comprar nada de ello). Por lo tanto, mis lecturas eran básicamente libros antiguos: cuentos del Rey Arturo, mitos de la Antigua Grecia y Roma y sagas nórdicas. Mi madre también tenía todos los libros de Jane Austen, que nos prohibió leer hasta que fuésemos mayores. A los dieciséis, los cogí a hurtadillas de la librería y los leí todos. Fueron una profunda influencia. También leí a Joseph Conrad (a quien yo admiraba como autor de historias de aventuras) y Capitán Marryatt y los relatos breves de Saki, por no hablar de P.G. Wodehouse, todos ellos en las estanterías de mis padres. Quitando eso no había más que poesía, y cuando los leí todos empecé a escribir yo misma para leer en voz alta a mis hermanas, que estaban tan hambrientas de libros como yo.

Es bien sabido que asististió a conferencias de C.S. Lewis y J.R.R. Tolkien en la Universidad de Oxford. ¿Cómo eran como profesores? ¿Puede contarnos algo que recuerde de esa época?

C.S. Lewis y J.R.R. Tolkien eran sustancialmente diferentes como conferenciantes (nunca tuve ninguna clase particular con ninguno de los dos, ya sabes, pero fui a todas las charlas de ambos). Lewis era un hombre menudo con una voz muy potente que leía para el público en la sala de conferencias más grande que había. Era un genio en hacer de lo más simple algo vivamente interesante. Hablaba sobre las creencias y supersticiones, la religión y las presunciones que se tenían en el día a día sobre el final de la Edad Media. Desentrañó la complejidad de La Reina de las Hadas de Edmund Spenser (que siempre ha sido mi poema largo favorito). Estábamos prendados de sus palabras. Recordamos cada cosa que dijo. Tolkien, en contraste, era totalmente incomprensible. Leía en las salas más pequeñas, dando la espalda a su público. Parecía como un profeta menor del Antiguo Testamento (con gafas) pero no se comportaba como uno de ellos. Lo cierto es que en esa época le pagaban para dar ocho charlas por curso, pero si no tenía público, cobraba igualmente. Por eso puso todo su empeño en deshacerse del público. Por la época, supongo que estaba cerca de terminar El Señor de los Anillos y quería irse para escribir. Siendo escritora, sé cuán frustrante es cuando tienes que dejar temporalmente un manuscrito al que estás apasionadamente enganchado. En aquel entonces era un misterio porqué era un profesor tan horrible, y esa pura irritación en su rostro cuando llegaba a la minúscula sala y veía que yo ya había llegado (junto con otra persona) para escucharle de nuevo era algo digno de ver. Lo que podía oír de lo que decía era fascinante. Farfullaba sobre las líneas argumentales y su creación, mucho antes de que nadie más hablase de la narratología. Hizo que mi cerebro fermentase.

Ha escrito muchos libros durante todos estos años... ¿cuál es su favorito? 

Es muy complicado decir un libro favorito; he empleado el mismo tiempo, esfuerzo e imaginación en cada uno, y todos me atraen por diferentes motivos. Pero ayer, en una firma del festival de Bath, alguien acudió a por una dedicatoria con un ejemplar desgastado y querido de Dark Lord of Derkholm y dijo que era su favorito. Me di cuenta de que (al menos por el momento) es también uno de mis favoritos.

 

La saga de Ingary tiene tres libros por el momento: El Castillo Ambulante (1986), Castle in the Air (1990) y la nueva secuela House of Many Ways (2008). ¿Por qué pasaron veinte años entre el primero y el tercero? ¿Planeó esos tres libros desde el principio y las secuelas surgieron después?

Nunca planeo secuelas. A veces, cuando termino un libro, tengo la sensación de que ya he dicho todo lo puedo decir sobre esa gente y ese lugar. Si quiero volver a reunirme con esas personas, tengo que llevármelos a otro lado y dar con un escenario nuevo para introducir más personajes. Así fue con Castle in the Air y su ambientación oriental. Después de eso, durante muchos años, supe que quería un libro que transcurriese en High Norland (como en House of Many Ways) donde Howl pudiese aparecer, para disgusto de Sophie, transformado en un niñito angelical. Pero aunque intenté escribir esto en varias ocasiones, nunca funcionaba, hasta que vi la necesidad de introducir a Charmain y llegar hasta Howl y Sophie a través de ella. Me llevó mucho tiempo darme cuenta.

Muchos españoles la conocen por la película de Hayao Miyazaki, inspirada en su libro El Castillo Ambulante. ¿Cuál es su opinión del filme? ¿Popularizó todavía más a la novela? ¿Hay otros proyectos cinematográficos para sus obras?

La película de Miyazaki es suntuosa y tiene una animación maravillosa e increíble. La amé desde la primera vez que la vi, a pesar de que había distorsionado mi historia para introducir toda la maquinaria de guerra que tanto le gusta. También modificó a Howl y Sophie, aunque todavía eran reconocibles, pero el contrato se lo permitía y creo que el resultado fue bastante exitoso. Y en cierto modo, el hecho de que fuese una película evidenciaba la forma en la que Sophie se volvía de vieja a joven gradualmente: podía hacerse visualmente, mientras que yo tuve que ser tan sutil que la mayoría de personas creen que eso no aparecía en el libro (es algo que me molesta). La película ha dado popularidad mundial al libro. Desde que la novela se publicó, hubo señoritas que me escribieron para preguntarme si Howl era real, porque de ser así querían casarse con él. Actualmente, la cola para casarse con Howl da varias vueltas alrededor del mundo.

¿Cómo es su jornada de trabajo? ¿Escribe por la mañana, por la noche? ¿Escribe las mismas horas cada día o prefiere un ritmo más compulsivo?

Actualmente escribo durante las mañanas, pero no es necesariamente una rutina. Sólo puedo escribir cuando la inspiración me «golpea». En esos casos tengo que trabajar en ello, sea la hora que sea. Fire and Hemlock me cautivó de tal forma que tenía que escribir todo el tiempo, cuando tenía cinco minutos disponibles o lo que fuera. Dediqué toda una noche para terminar The Spellcoats. No es algo rutinario, como veis.

¿Dónde está para usted el inicio de una nueva historia? ¿Es en una imagen, una frase, un personaje...?

El principio de una nueva historia viene de cualquier forma. Dos de las mías tienen su origen en cuadros que poseo: Fire and Hemlock y Hexwood; The Magicians of Caprona tiene su origen en una melodía; The Pinhoe Egg surgió porque mi hija mayor quería una historia sobre grifos; Archer's Goon viene de un juego de palabras. La que estoy escribiendo ahora mismo está inspirada en mí misma. Escribo muchas cosas que no termino. De vez en cuando releo borradores y me sorprendo de cómo llegué a creer que ese principio podía llevar a algún lugar. En esta ocasión, encontré el primer capítulo de algo que no recuerdo haber escrito y me golpeó como una inspiración. Tenía que ir tras ello. Todos estos principios tienen una cosa en común: tienen que proveer imágenes, lugares y gente y sonidos y situaciones de una forma tan viva que tengo que saber qué ocurrirá después.

 

¿Cuánto tiempo le cuesta escribir un libro? ¿Cuál fue el más difícil de escribir?

Puede llevarme desde dos semanas hasta diez años escribir un libro. Escribí Charmed Life en trece días (sin tener en cuenta el tiempo empleado en revisar el manuscrito final); Power of Three llevó ocho años y fue casi el más difícil. El más complicado fue The Crown of Dalemark, al que dediqué diez años: fue mi única secuela propiamente dicha.

Ha escrito varias sagas. ¿Cómo las planea? ¿Tiene en mente la historia de cada libro desde el principio? 

No, no planeo las sagas. Hago lo que parece necesario para que un libro sea autoconclusivo. Ni siquiera planifico un libro que estoy escribiendo, mucho menos una secuela. Cuando solía visitar colegios, sorprendía a los profesores cuando contaba a los niños que no planificasen sus historias tampoco. Esto da lugar para que ocurra lo impredecible: un libro es aburrido si sabes qué va a suceder. El siguiente libro de una saga surge cuando se apodera de mí un sentimiento tan fuerte que tengo que revisitar un lugar o algunas personas.

Sus personajes están muy trabajados. Parecen muy reales, incluso cuando viven en mundos de fantasía. ¿Cómo crea un nuevo personaje? ¿Están inspirados en personas reales?

Nunca «creo» personajes. Vienen a mi cabeza como personas y solicitan ser admitidos en este o aquel libro. Mi cabeza está siempre repleta de gente. También meto a personas reales en mis libros, especialmente cuando alguien logra que me enfade. La mayoría de mis «malos» son personas reales.

En muchos de sus libros hay viajes mágicos entre distintos lugares y épocas. ¿A qué se debe este interés en los viajes interdimensionales? ¿De dónde surge?

Tengo la noción de viajes entre mundos desde que tenía nueve años, pero me ponía nerviosa usar la idea hasta que uno de mis hijos me mostró las historias de Asimov. Después de eso leí toda la ciencia-ficción que llegó a mis manos y descubrí que estaba llena de viajes entre mundos (o épocas) alternativas. Entonces me sentí libre de seguir adelante con mis ideas.

En algunas de sus historias habla sobre la muerte, un asunto complicado en la literatura juvenil. Lo trata de una forma desinhibida, con un poco de humor. ¿Cree que lo que ahora es políticamente correcto provoca que muchos escritores tengan miedo de hablar de algunos tabúes, como la muerte o el sexo? ¿Cómo cree que afecta esto a la literatura juvenil? ¿Resulta más fácil tratar la muerte cuando se hace desde un punto de vista fantástico?

La muerte es parte de la vida y por lo tanto debe ser tratada. Sin embargo, siempre emergen asuntos que son políticamente incorrectos o tabúes: cambian de década a década. La gente los ve como Normas Para Escribir. No me siento cómoda con ello. Siempre busco la forma de esquivar esas Normas, y la fantasía es la mejor forma de tratar con los tabúes. Si introduces la muerte o el sexo o cualquiera de ellos en una situación que la gente no necesita creer, el lector la puede examinar propiamente sin implicarse emocionalmente. Y, eso espero, pueden ver las cosas como son.

Es un poco complicado encontrar sus libros en nuestro país. Han sido publicados en diferentes editoriales, más de veinte años desde su publicación en inglés, y algunos de ellos ya están descatalogados. ¿Está al tanto de si hay planes de rescatar estos libros en España o si se van a publicar algunos libros nuevos?

Espero que haya planes de publicar más libros míos en España, pero depende de la decisión de las editoriales, sobre la que yo no tengo influencia.

 

Ha escrito dos sagas más (The Dalemark Quartet y Derkholm) que no han sido publicadas en castellano. ¿Puede contarnos algo sobre ellas?

Solo hay dos libros en Derkholm. De nuevo, no sé si me siento obligada a escribir más. Es una saga que me encanta y surgió del libro The Tough Guide to Fantasyland en una época en la que me sentía muy irritada por la forma en la que la gente escribía imitaciones de Tolkien. Así que escribí una guía para el mundo que todos parecían explotar, con el fin de que algunos escritores pensaran por lo menos que debían inventar algo nuevo. ¿Ha funcionado? un poco. Pero entonces pensé: «Cómo sería ser un habitante de este país de magia que está siendo constantemente explotado?», y el primer libro es precisamente sobre eso. El segundo se desarrolla cuando la explotación ha concluido y está basado en una universidad mágica. Está lleno de grifos; los dos lo están. La saga Dalemark fue escrita hace unos veinte años y es mucho más compleja, ubicada en otro universo, en el que cada libro muestra un aspecto diferente. Escribí sobre mi problema escribiendo el último libro. Esto fue porque no asumí hasta diez años después que todas las cosas y personajes del primer libro tenían que volverse del revés en la última parte. Da miedo. La gente que pensaba que era simpática se volvió repentinamente desagradable. Y todo así.

¿Está trabajando actualmente en un nuevo libro? De ser así, ¿qué nos puede contar al respecto?

Estoy trabajando en un libro que ya he mencionado con anterioridad. Se titulará Enchanted Glass.

¿Ha visitado alguna vez España, por trabajo o por placer?

Sí, he visitado España en dos ocasiones, una al sur y otra al norte. La segunda ocasión fue cuando los estadounidenses se hicieron con el aeropuerto de Madrid con el fin de bombardear Libia, y nosotros estuvimos parados mientras tanto. Como ves, tengo un gafe con los viajes. Siempre hay algo que va mal cuando viajo.

Muchos de sus lectores también quieren ser escritores. ¿Puede darles algún consejo?

Hay un consejo clave: nunca escribas a menos que eso te interese y emocione. Dicho esto, nunca planifiques con demasiado detalle, ya que le da rigidez y le falta vida. Nunca te plantees hacer un sólo borrador. Tienes que hacer una versión final muy cuidada que permita que otros la puedan leer. La forma de comprobar que no está terminado es cuando miras un fragmento, retrocedes ligeramente y te dices a ti mismo: «Oh, creo que funcionará». Eso significa que definitivamente no funcionará y que tienes que reescribirlo un poco.

Muchas gracias a Diana por la entrevista y también a Laura Cecil, su agente, por ponernos en contacto.

[Nota del equipo de El Templo: Desde la publicación de esta entrevista se han traducido varias obras de Diana Wynne Jones al español. El 2009 la editorial Berenice publicó El castillo en el aire (Castle in the Air), la segunda parte de la saga de Howl, y el año siguiente la editorial Nocturna nos trajo la tercera parte, La casa de los mil pasillos (House of Many Ways). Esta misma editorial ha publicado también La guía completa de Fantasilandia (The Tough Guide to Fantasyland) y Cristal Embrujado (Enchanted Glass).

Diana Wynne Jones falleció el 26 de marzo de 2011].

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