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Entrevista a...

Laia Soler

El Templo #57 (abril 2017)
Por Natalia Aróstegui
1.380 lecturas

La carrera literaria de Laia Soler empezó en 2013, cuando su novela Los días que nos separan ganó la primera edición del Premio Literario La Caixa/Plataforma. Licenciada en Periodismo y conocida por su realismo mágico, intimista y romántico, la escritora catalana es considerada una de las primeras integrantes de la cantera de jóvenes autoras que tanta presencia está teniendo en la literatura juvenil actual. Laia nos cuenta qué supone pertenecer a esta generación, cómo ha vivido su trayectoria literaria hasta ahora y mucho más.

 Ganaste la primera edición del Premio Literario La Caixa/Plataforma siendo muy  joven. ¿Cómo vivió la Laia de veintiún años esta experiencia?

 Lo viví desde una nube. Toda mi vida había soñado con publicar mis historias y hacerlo  con el apoyo de un premio fue aún mejor. Durante mucho tiempo me costó incluso tocar el l ibro, era como si no acabara de ser del todo real.

 Muchos autores afirman que ganar un premio puede suponer mucha presión a la  larga: no pueden permitirse tardar mucho en publicar otro libro, y lo siguiente que  escriban tiene que ser tan bueno o mejor que lo anterior. ¿Te has visto en esta  situación?

Para mí esa presión existe independientemente de si hay un premio o no detrás. Mis novelas han tenido muy buenas críticas (y doy las gracias por ello) y eso genera expectativas en los lectores y al mismo tiempo en mí, porque, como dices, siento que tengo que ofrecer algo mejor con cada nuevo libro y que el listón está alto. Eso es algo bueno, porque creo que hay que ir creciendo poco a poco, pero al mismo tiempo también puede causar bloqueos creativos.

Tus novelas se han publicado en unos años en los que hemos visto despuntar a muchos autores jóvenes: Iria y Selene, Alba Quintas, Andrea Tomé o Clara Cortés, entre otras. ¿Qué consideras que están aportando los autores de tu generación a la literatura juvenil?

¡Aire fresco! Recuerdo el tipo de libros que me hacían leer a mí en secundaria y veo lo que están aportando todas las autoras que mencionas (y más) y me alegra que se esté haciendo un tipo de literatura que de verdad conecta con su público y, además, en todo tipo de géneros.

Administrabas un blog literario en la época en la que ganaste el premio. ¿En qué aspectos te ayudó conocer tan bien el campo de la literatura juvenil?

Todos mis años administrando el blog me ayudaron a acercarme a la literatura juvenil, a conocer mejor las tendencias y, sobre todo, a ser crítica; hacer reseñas me ayudaba a entender de forma racional por qué me había gustado o no me había gustado el libro, qué funcionaba y qué no... Además, también me permitió conocer a personas maravillosas que aman las palabras tanto como yo.

Eres licenciada en Periodismo. En tu época de estudiante, ¿cómo compaginabas la escritura con las clases, los trabajos, los exámenes...?

Ahora miro hacia atrás y me parece tan fácil... Tenía clase hasta mediodía y después todas las tardes libres para hacer cosas de clase, pero también quedaba mucho tiempo para escribir. Ahora que trabajo (y estudio un máster) compaginar la escritura con mis obligaciones del día a día es más complicado.

 

Marina, Laura y Aurora, las protagonistas de tus tres novelas, son muy distintas entre ellas. Marina es una luchadora en una época en la que las mujeres no tenían los mismos derechos que los hombres; Laura es impulsiva, tanto que decide irse a Islandia para poner en orden su vida, y Aurora intenta encontrar ese algo que se interpone entre ella y su futuro. ¿Cómo es tu proceso de creación de personajes?

Para mí, la protagonista es la semilla de la que nace todo. No te podría decir cómo surgen los personajes; un día aparecen en mi cabeza y ya está. Suelen ser formas difusas de las que solo sé qué buscan o qué necesitan. Podríamos decir que el personaje y el tema de la novela surgen siempre al mismo tiempo. Poco a poco voy vistiendo esa sombra de personaje: le doy nombre, aficiones, familia, amigos, miedos... Lo hago humano y creo su historia a su alrededor.

Aunque el amor es uno de los temas principales de tus novelas, también cuidas mucho los vínculos no románticos de tus personajes. En Heima es hogar en islandés, la amistad es una de las grandes protagonistas, y en Nosotros después de las doce, la relación de Aurora con su abuelo es uno de los pilares de la novela. ¿Por qué es para ti importante profundizar en las relaciones personales de los protagonistas? ¿Consideras que la literatura juvenil se centra en muchas ocasiones en lo amoroso y descuida estos otros aspectos?

Muchas veces caemos en el error de creer que el amor romántico es el único que existe y el único que salva, cuando el amor que sentimos por amigos y familia es igual de importante. Yo huyo de los personajes de cartón y la única forma de crear un personaje creíble es trabajar sus relaciones, porque es lo que nos hace humanos y lo que nos define como individuos. En cuanto al amor en la literatura juvenil, creo que tienes parte de razón, pero porque es así en cualquier producto cultural: literatura, música, cine... A veces sí se descuidan otros aspectos y a veces no. Creo que es malo generalizar; depende de la finalidad de cada obra lo vería como algo negativo o no.

La ambientación desempeña un papel muy importante en todas tus historias. ¿Cómo es el proceso de documentación que sigues para transportar a tus lectores de forma tan realista a esa Barcelona de principios del siglo XX, a Islandia o a las montañas de Valira?

Para mí la ambientación es siempre un personaje más. La documentación depende de cada caso. En Los días que nos separan, por ejemplo, leí mil y un libros sobre historia social de Barcelona (además de los apuntes de una asignatura de la universidad); en Heima es hogar en islandés, eché mano de guías de viaje, de narrativa de no ficción sobre Islandia y sobre todo, de mi diario y mis recuerdos del viaje que hice por la isla, y en el caso de Nosotros después de las doce fue algo más libre, ya que es una ficcionalización de Andorra y no me ceñí a la realidad, así que eché mano de todos mis recuerdos y sensaciones vividas en Andorra. Además, siempre hago alguna tontería durante la documentación; por ejemplo, para Nosotros después de las doce me compré una cámara lomo como la de Aurora y pasé dos semanas en verano caminando por Andorra para vivir más la naturaleza y conectar con el lugar.

Pocos autores de juvenil se atreven con el realismo mágico, pero tú te desenvuelves muy bien en él, tanto que se está convirtiendo en tu sello personal. En tu caso, ¿qué surge antes, la historia o el toque mágico? ¿Cómo consigues que estos elementos encajen tan bien?

Depende del caso, pero creo que más o menos surge todo al mismo tiempo. Mis historias siempre se cuecen a fuego lento; voy encontrando piezas del puzzle hasta que todo encaja y al final una de esas piezas siempre es mágica. Supongo que al ser algo que nace al tiempo que la historia, encaja bien. Muchas veces, cuando les explico a mis amigos una idea para una novela me dicen que estoy loca, que eso no quedará bien, pero en mi cabeza funciona perfectamente... Creo en lo que hago y en cómo lo hago, ¡quizás es ese el truco!

¿Qué es lo que más te gusta de este género?

Me siento muy cómoda con él, me gusta poder usar una herramienta diferente para dar un mensaje que ya se ha dado otras veces. Es lo que se suele decir: todo está contado, lo que importa es el ángulo desde el que lo cuentas.

 

Por ahora se te ve muy cómoda con el realismo mágico combinado con la novela romántica, pero ¿qué otros géneros te gustaría probar?

Por probar, estoy abierta a cualquier género (aunque no me veo escribiendo erótica ni novela negra, al menos ahora mismo), pero la verdad es que por ahora no me planteo salir del realismo mágico, porque es lo que me pide el cuerpo y yo soy una autora muy emocional. Tengo que escribir lo que siento. Como lectora, consumo sobre todo narrativa realista, así que si virara un poco, sería hacia esa dirección.

¿Qué puedes contarnos de proyectos futuros?

He aparcado el proyecto que tenía entre manos porque sentía que no era su momento. Ahora estoy trabajando en algo nuevo, pero aún es pronto para decir nada. ¡Espero poder avanzar y dar noticias pronto!

¡Muchísimas gracias por tu tiempo, Laia!

¡Gracias a ti y a todo el equipo de El Templo de las Mil Puertas por el maravilloso trabajo que hacéis!

  

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