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Entrevistas
Catalina González Vilar, autora de Las lágrimas de Naraguyá y Los coleccionistas.
Philip Pullman, autor de La materia oscura y El libro de la oscuridad.
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¿Sabías que...?

? Ha escrito 35 libros, la mayoría para jóvenes y niños.

? Han pasado 17 años desde La materia oscura. (El primero salió en 1995, el segundo en 1997 y el tercero en el 2000).

? La trilogía se tradujo a más de 40 idiomas y ha vendido casi 18 millones de ejemplares.

? Se ha adaptado a la radio, el teatro, el cine y dentro de poco saldrá una adaptación de la BBC.

? La bella salvaje, la primera parte de la trilogía El libro de la oscuridad, salió en inglés el 19 de octubre, que es casualmente el día de su cumpleaños (cumplió 71).

? La segunda parte de El libro de la oscuridad se titulará The Secret Commonwealth.

? Cada día se sienta a escribir por la mañana de 10 a 13 y escribe unas tres páginas. Lo hace desde que empezó a escribir. «El hábito ha escrito muchos más libros que el talento».

? Escribe sus libros siempre en papel, enteros, de inicio a final. Solo cuando ha terminado el libro los pasa al ordenador y hace el trabajo de edición allí.

? Su padre era piloto en la Royal Air Force y murió cuando él tenía 7 años.

? Ha estudiado y vive en Oxford, una ciudad muy literaria, ya que C. S. Lewis, J. R. R. Tolkien o Lewis Carroll también estudiaron y fueron profesores allí.

¿Cómo nace la idea de escribir El libro de la oscuridad casi veinte años después de la publicación de La brújula dorada?

Cuando acabé la trilogía de La materia oscura pensé que ese sería el final de la historia. Pero conforme pasaba el tiempo y reflexionaba sobre los personajes me di cuenta de que los hechos sucedidos en La materia oscura tuvieron causas y consecuencias. Y pensé que sería interesante volver atrás en el tiempo, diez años atrás, cuando Lyra era un bebé, y ver qué pasaba en ese momento. Después, en el segundo y tercer libro iremos viajaremos al futuro para ver las consecuencias veinte años después.

¿Por qué escogiste a niños como protagonistas de La materia oscura y El libro de la oscuridad? ¿Qué diferencias hay entre Lyra y Malcolm?

No los elegí, me eligieron ellos a mí. Fueron los personajes los que vinieron a mí, me contaron su historia y me dijeron cómo eran. Así que escribí sobre ellos. Me interesaron cada vez más, su historia iba tomando forma poco a poco y al final acabé escribiendo sobre ellos. Que tuvieran esa edad no fue una decisión premeditada.

Malcolm es una persona muy distinta a Lyra. Lyra tiene una infancia muy desgraciada porque se siente huérfana a pesar de que sus padres están vivos. Aunque se cría en el ambiente opulento y fastuoso de la universidad de Oxford, prefiere correr por el pueblo con sus amigos.

Con Malcolm, mi editora francesa me dijo que había creado la imagen de la infancia perfecta. Puede que así sea. Es un niño que vive con sus padres, que tienen una posada cerca del río en Oxford. Es un niño curioso, con ganas de averiguar cosas sobre su mundo y además es muy bondadoso: sus impulsos son buenos y generosos. Al conocer a Lyra, como ella es solo un bebé y él ha sido hijo único y no ha tratado con otros niños, queda fascinado inmediatamente por su fragilidad y su belleza y nace en él el impulso de cuidarla y protegerla. Es su forma de actuar ante el peligro. Al mismo tiempo, Malcolm sigue siendo un niño. Tiene la misma edad que tenía Lyra al principio de la trilogía.

¿Cómo ha cambiado Phillip Pullman entre La materia oscura y El libro de la oscuridad?

En las cuestiones más importantes, no creo que haya cambiado demasiado. Tengo los mismos intereses, los mismos sentimientos, la misma mujer. Creo que como soy más mayor, leo más despacio, duermo mucho más? Pero en los aspectos básicos, no ha habido grandes cambios en mi vida entre una trilogía y la siguiente.

¿Cómo afrontaste la creación de El libro de la oscuridad? ¿Pensaste en los lectores de La materia oscura en su concepción?

Intento no pensar en los lectores porque nunca sé lo que le gustará a la gente. Sé lo que me gusta a mí, sé en lo que estoy interesado, y sé lo que puedo hacer. Así que pienso en esas tres cosas. Luego, si tengo suerte, la gente leerá el libro y le gustará. Pero no creo que escriba para una audiencia lectora ni creo que la gente deba escucharme. Lo mejor que puedo hacer es narrar una historia y esperar que a la gente le guste. Y, por ahora, he tenido suerte.

El gran mal en La materia oscura viene del Magisterio. ¿Qué es lo que te parece más peligroso de esta institución?

El Magisterio es una organización que tiene mucho poder y que actúa por motivos religiosos. Ese es el problema: cuando la religión se hace con el poder político se genera una situación muy peligrosa. No puedes razonar con ellos, no puedes ir en su contra, porque su palabra es como la palabra de Dios. No te puedes defender de ello porque no es democrático.

Hace cinco siglos en España, en mi país, en toda la Europa occidental había grandes persecuciones por motivos religiosos. Tenemos suerte de vivir en un tiempo en el que, en nuestros países al menos, no perseguimos a la gente, o la torturamos, o la metemos en la cárcel o la matamos por razones religiosas. Pero podría pasar de nuevo, podríamos volver a esa situación. Y en algunas partes del mundo todavía sucede. Así que es algo con lo que debemos tener mucho cuidado.

La fantasía de La materia oscura se ha alabado por su proximidad a teorías científicas como la materia oscura o la física cuántica. ¿Estudiaste estos temas para dar verosimilitud a tu historia?

Leí sobre alguno de estos temas mientras escribía La materia oscura. Estoy interesado en la ciencia, siempre lo he estado, pero no tengo estudios universitarios científicos ni soy científico. Así que leía libros que podía entender, de divulgación en su mayoría.

Pero mi intención no es escribir sobre ciencia, sino contar una historia. Las teorías científicas están ahí para iluminar la historia, para ser imágenes o metáforas de algunas ideas. Si a los científicos les gustan mis historias, genial. Si no les gustan porque no son científicamente correctas, bueno, ellos se lo pierden.

Hemos conocido a Lyra de adolescente y también de bebé. ¿Cuándo vamos a volver a encontrarnos con ella? ¿Qué puedes contarnos del siguiente libro?

La trilogía de La materia oscura transcurre en un periodo de tiempo bastante corto, en el que Lyra tiene once o doce años. Esta trilogía de la oscuridad tiene una cronología muy peculiar, porque en el primer libro nos remontamos atrás en el tiempo a cuando Lyra tiene seis meses, pero en el segundo libro, que ya he terminado de escribir y está en proceso de edición, vamos a dar un salto de veinte años al futuro. Lyra tendrá veinte años y será una estudiante, y Malcolm tendrá treinta años. Veremos cómo crecen las semillas que se plantaron en La bella salvaje y cómo florecen en este segundo libro.

Ya se sabe que el título del segundo libro va a ser The Secret Commonwealth. Pero ya que he venido a Barcelona para el Día del Libro, voy a contaros que el tercer libro va a tener un título relacionado con las rosas. No sé si va a ser The Garden of Roses, o Roses from the South, pero algo tendrá que ver con las rosas.

En El libro de la oscuridad podemos conocer mucha más información sobre los daemonions. ¿Habías pensado en estos detalles cuando escribiste La materia oscura o los has desarrollado en estos diez años?

Son aspectos que he descubierto durante estos años. Siempre se descubren cosas cuando escribes sobre ellas. Cuando pensé por primera vez en los daemonions, no sabía que te podían separar de tu daemonion y cuando lo descubrí y lo escribí, fue un shock para mí y para el lector. Y he descubierto muchas más cosas relacionadas con esta historia durante estos veinte años.

¿Qué pasa si no te gusta tu daemonion y a él no le gustas tú? Puede ser una forma de expresar cómo se sienten algunas personas sobre ellos mismos. Tenemos nombres para esos sentimientos, como la depresión, por ejemplo. La relación entre una persona y su daemonion puede servir para mostrar nuestro estado mental. Me ha gustado poder seguir investigando y desarrollando los daemonions en El libro de la oscuridad.

      

Cuando publicaste La materia oscura, tus libros se prohibieron en algunos lugares. ¿Cómo crees que ha cambiado el mundo editorial desde 1995?

Creo que mis libros se prohibieron en algunos lugares de Estados Unidos, pero no en Europa. Que prohíban un libro significa que una asociación de una biblioteca, o un colegio, o una asociación de padres ha decidido que no quieren que ese libro se lea en un colegio o que no quieren que se venda. Lo único que consigue esa prohibición es hacer que los niños tengan más interés por ese libro, se acerquen a él y lo lean. Me encanta que hayan prohibido mis libros, porque eso hace que mucha más gente los lea. Las prohibiciones nunca funcionan.

En cuanto al mundo editorial, ha pasado bastante tiempo entre La materia oscura y El libro de la oscuridad. Las preocupaciones actuales del mundo son ligeramente diferentes, ya que las circunstancias cambian, la política cambia? Los temas que nos preocupan ahora mismo en Europa occidental son el terrorismo y el cambio climático. Ambos temas aparecen en mi nueva historia. Pero los sentimientos, pensamientos, deseos, esperanzas de los personajes son más o menos los mismos. Son siempre los mismos desde que somos humanos.

¿Estás involucrado en las adaptaciones de tus libros a cómic, teatro o televisión?

La trilogía de La materia oscura se ha adaptado a todo tipo de medios. Se hizo una película del primer libro (que no era muy buena) y se realizó una obra de teatro que sí era muy buena. También se ha hecho una adaptación radiofónica y ahora la BBC está trabajando en una adaptación para televisión. Ahora mismo la gran ventaja que tiene la televisión sobre el cine es el tiempo, porque es imposible contar una novela entera en las dos horas como máximo que tienes en una película. En cambio la televisión puede extender la historia todo lo que necesite. Tienes una temporada, miniseries, lo que haga falta.

Aún no he visto la última versión del guion, pero sé que ya se está haciendo el casting para empezar a rodar en breve el primer capítulo, aunque aún no puedo deciros nada de los actores, lo siento.

También has escrito sobre los cuentos de los hermanos Grimm. ¿Te atraen porque muchos son oscuros y peligrosos?

Me encantan los cuentos tradicionales. Lo que me atrae de ellos, y de las baladas épicas tradicionales, es su ligereza. Narran la historia de una manera tan limpia, tan rápida, sencilla, con estructuras tradicionales que nos confortan y nos suenan porque a veces se repiten en diferentes narraciones. Escribir una novela siempre va a ser más complicado, porque tienes que darle un pasado a los personajes. También necesitas una complejidad psicológica para construirlos, es algo que no hace falta en los cuentos tradicionales. Siempre vuelvo a la simplicidad y al ritmo ágil de la épica y los cuentos tradicionales. Me encantan.

Deberíamos contarles a los niños los finales originales de los cuentos de hadas, pero no solo eso. Deberíamos narrarles todo tipo de historias: historias sobre hadas, sobre monstruos, sobre mitología, sobre historia. Deberíamos narrarles historias continuamente porque les gusta, mucho más de lo que pensamos. Como profesor, ahora sé que los alumnos recuerdan ese tipo de cosas. Antiguos alumnos míos me han parado por la calle en Oxford y me han dicho: «no recuerdo nada de las ecuaciones, pero me acuerdo de la historia que nos contó aquella tarde de viernes cuando tenía once años y estaba en su clase». Eso es lo que debemos buscar: que las narraciones sigan presentes en nuestra vida incluso cuando abandonemos la infancia.

En La bella salvaje aparece la Liga de San Alexander. ¿Qué opinas sobre la importancia de la libertad en la educación?

Fui profesor durante varios años. Cuando escribí esa parte del libro, me interesaba ver qué pasaría si esta horrible asociación de la Liga de San Alexandre entraba en la escuela: cómo reaccionarían los niños, cómo reaccionarían los profesores, qué efecto tendría en la enseñanza. No sé nada sobre los colegios o la educación en España, pero en mi país ahora mismo la educación está muy controlada por el gobierno. Los colegios y los alumnos tienen que pasar pruebas continuamente y aparecen ordenados en listas según sus resultados. Los profesores están sometidos a mucha presión para que el colegio mantenga buenos resultados y no pierda posiciones en las listas, por lo que no tienen tiempo para enseñar cosas interesantes en clase. Y, por supuesto, no tienen tiempo para leer.

Hemos leído que, cuando eras pequeño, una vecina te dejaba libros, y que te has inspirado en ella para crear a Hannah Relf.

Cuando tenía la misma edad que mi personaje Malcolm, una anciana del pueblo tenía una gran biblioteca en su casa con todo tipo de libros. Nunca me prohibió ninguno, siempre me dejaba cogerlos prestados y leer todos los que quería. Siempre le estaré muy agradecido. A los diez años ya era un ávido lector de todo: de libros, de las historias que me contaba mi abuelo, de lo que escuchaba en la radio?

Cuando de mayor descubrí que la persona cuyo nombre aparecía en la portada ganaba dinero por escribirlos me dije: ese es mi futuro.

¿Qué recomiendas para hacer que niños y jóvenes lean?

Léeles un libro que te guste y para justo en el momento más interesante. Fascínalos y atráelos con la historia. Rodéalos de libros continuamente: que los colegios estén llenos de libros, llévalos a la biblioteca, a librerías, regálales libros? Pero sobre todo, déjales tiempo para leer. Eso es lo más importante.

No sé en España, pero en Reino Unido no se deja tiempo para disfrutar de la lectura. Todo son ejercicios de «localiza sinónimos, analiza la estructura de esta palabra». Debemos descubrirles el placer de la lectura simplemente por el placer, y dejarles tiempo para ello.

¿Podrías contarnos qué libros han marcado la lectura de Philip Pullman en su infancia y adolescencia?

De niño leía muchos cómics: Superman, Batman? No quería ser como ellos, sino que me gustaba cómo estaba escrita la historia. Historias ágiles, rápidas, intensas, que te enganchaban enseguida.

De adolescente descubrí la poesía. Me fascinó su ritmo, su belleza. Ya he dicho muchas veces que una de mis inspiraciones fue El paraíso perdido de John Milton. Tengo el objetivo personal de aprenderme un poema en cada lengua europea. Ya me sé uno en francés y en español solo sé el primer verso de Lorca «Verde que te quiero verde», pero prometo aprendérmelo.

También me marcó Middlemarch de George Eliot. Una narración sobre una ciudad inglesa a mitad del siglo XIX de la que me gusta la ambientación y la forma de describir la relación entre los personajes.

Con el desarrollo de la tecnología, ¿está la lectura en peligro?

En la historia de la humanidad ha habido cinco grandes revoluciones: el lenguaje, la escritura, la imprenta, las películas y la revolución digital que estamos viviendo ahora. Todas ellas tuvieron sus causas y a veces se desconocen las consecuencias que trae una revolución. Por ejemplo, cuando Gutenberg inventó la imprenta en torno a 1450, no se conocían las consecuencias. No imaginó que imprimir biblias en lenguaje llano traería la revolución que fue la Reforma protestante.

La revolución digital tendrá consecuencias, pero la desaparición de la lectura o del libro no será una de ellas. El libro es la tecnología perfecta: es difícil que se rompa, no se acaba la batería, es fácil de transportar, si se moja se puede incluso secar?

El placer de leer un libro, de sentarse a leer una historia en silencio, es inigualable. No creo que los libros desaparezcan nunca. Siempre necesitaremos las historias y los libros.

Seguro que todos los lectores conocemos o hemos oído hablar de La materia oscura o de El libro de la oscuridad, ya que son tus libros más conocidos. Pero has publicado muchos más libros infantiles y juveniles, aunque no todos se han traducido todavía al castellano. ¿Cuál de tus libros les recomendarías a nuestros lectores?

Me encanta esta pregunta, gracias. Sin duda, El reloj mecánico. Es cortito, simple, más barato, pero tiene una buena estructura, está muy bien construido. Funciona como un engranaje de reloj donde todas las piezas van encajando poco a poco.

No es lo más importante de la historia, pero es interesante si eres escritor. La estructura de la historia no siempre es lo más fundamental. Siempre se dice que debemos hacer un esquema antes de ponernos a escribir, pero no es cierto. La estructura es algo que siempre puedes ir modificando poco a poco con la escritura o la edición. Y eso es lo que hice con este libro. Sabía desde el principio cuál iba a ser la ambientación: una zona verde de Alemania, en invierno, con mucho frío y en un pueblo pequeño con nieve en los tejados y el reloj en la torre de la iglesia con su característico tic-tac por encima de todo.

Muchas gracias por tu tiempo y tus maravillosas historias.

¿Qué dicen nuestros lectores?
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