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Entrevista a...

Rachel Caine

El Templo #28 (junio 2012)
Por Javier Ruescas
4.608 lecturas
Rachel Caine es, hoy día, una de las autoras más prolíferas de Estados Unidos a un ritmo de publicación de dos novelas por año. En España ya se han publicado seis de los quince libros que componen su saga Los vampiros de Morganville, pero esta no es la única serie que ha escrito. Además de la historia de Claire Danvers, Caine es la autora de The Weather Warden, una saga sobre jóvenes con el poder de controlar el clima; Outcast Season, una fantasía urbana con djinns de fondo y The Revivalist, un thriller de acción sobre una joven que vuelve a la vida gracias a una droga.

¿Cuál es el origen de Los Vampiros de Morganville? ¿Cómo se te ocurrió ambientar la historia en ese pueblo?

Crecí en Tejas, en la ciudad de El Paso, un lugar muy extraño donde todo está a doscientos kilómetros en cualquier dirección. En parte esa fue la razón por la que ambienté la saga ahí. Pero en realidad la idea me vino un día que no sabía qué escribir, mientras iba de viaje en coche con una amiga. Cuando le conté mi problema ella me pidió que le dijera lo primero que me viniera a la mente en ese momento, y le dije que pensaba que las luces de las farolas estaban muy alejadas unas de otras. Ella se rió y me preguntó: «¿y eso por qué puede ser?» y yo le dije: «bueno, si los vampiros creasen un pueblo, pondrían las luces muy alejadas unas de otras». Y empezamos a hablar de ese pueblo vampiro y cómo sería y qué habría y dónde estaría... Para cuando llegamos a nuestro destino, una hora más tarde, ya tenía todo Morganville prácticamente creado. ¡No imagináis lo agradecida que le estoy a mi amiga por esa primera pregunta que me hizo y que originó todo!

Aunque el motor principal de la saga de Morganville es la historia con los vampiros, le das mucha importancia a las relaciones personales entre humanos y a la maldad que puede contener el hombre (no hay más que ver a Monica Morrell). ¿Quiénes son más peligrosos en tu historia según tu opinión, las criaturas oscuras o las personas?

Bueno, creo que siempre puedes entender qué quieren los vampiros, pero nunca puedes estar seguro de qué van a hacer los humanos. Así que, en ese sentido, a veces las personas son más peligrosas que los vampiros. Y creo que eso es algo que viene de la tradición humana: si te fijas, los monstruos siempre representan partes de nosotros. Partes que hemos extraído y a las que hemos dado una identidad diferente para mirarlos a los ojos. Como digo, aunque mis vampiros son orgullosos, fríos y violentos, también son predecibles. Mientras que de la gente del pueblo nunca se sabe qué podemos esperar.

Entre algunos de los libros de Morganville apenas transcurren unas horas. ¿Te planteas la saga como un solo libro y después decides dónde cortar o ya comienzas cada novela sabiendo dónde terminará?

Normalmente sé cuál va a ser el comienzo y el final de cada libro, y algunas cosas del centro. Pero normalmente no tengo lo demás planeado en detalle. En un principio, la saga iba a estar compuesta por tres libros. Pero luego fueron seis. Y ahora son quince. Una de las claves de la literatura juvenil adulta es que el personaje principal debe ser menor de dieciocho años, así que yo comencé la historia diciendo que Clare tenía dieciséis años y pensando que tendría espacio de sobra para contarlo todo. Pero ahora van a ser quince novelas y es muy difícil contar una historia en la que solo pueden transcurrir dos años.

¿Cuál es el proceso normal de trabajo con la editorial?

Siempre tengo que mandarles a mis editores un resumen amplio de lo que pasará en el libro que voy a escribir, sobre todo por el ritmo con el que trabajan ellos. Piensa que saco un libro cada seis meses, y para que todo el mundo pueda hacer adecuadamente su trabajo (distribuidores, marketing, prensa...) tienen que tener algo con lo que trabajar. Así que les envío este documento mientras escribo el libro para que no tengan que esperar a que haya acabado la novela completa.

 

¿Se sabe algo de la adaptación a cine o a serie de la saga?

No hay novedades ahora mismo sobre la serie o la película. Estuvimos muy cerca de cerrar un contrato con un par de productoras, pero al final no salió adelante porque ahora mismo hay muchos proyectos en marcha con los vampiros como telón de fondo: True Blood, Being human, Crepúsculo, Crónicas vampíricas... Da la sensación de que han saturado las pantallas con ello y no quieren invertir dinero en otro proyecto de este tema. Lo que no entienden es que los vampiros en sí son un género y que cada una de estas historias es diferente de las demás y pueden convivir. Imagino que según vayan terminando unas, irán buscando otras... No significa que no se vaya a hacer, sino que llevará su tiempo. No hay más que ver lo mucho que tardaron los libros de L. J. Smith en hacerse conocidos. Mi idea ahora, de todos modos, es producir el capítulo piloto e intentar vendérselo a una productora. Has participado en numerosas antologías de diversos tipos.

Para ti ¿es más complicado escribir una saga larga o una historia corta? ¿Por qué?

Uff, son cosas muy diferentes y cada una cuenta con sus propios retos. En las sagas hay que tener en cuenta muchos detalles, se deben manejar tantos personajes... pero adoro hacer historias cortas porque es como un fogonazo de energía comprimida. Su dificultad radica en que normalmente debes utilizar un numero limitado de palabras y debes escribir sobre un tema impuesto. Es divertido e intento hacer al menos tres o cuatro relatos al año para desconectar.

Con cuatro sagas de varios títulos cada una y numerosos relatos, eres una de las autoras más prolíficas del momento. ¿Cuál es tu método de trabajo? ¿Cómo es un día en la vida de Rachel Caine?

Antes de poder vivir solo de mis novelas trabajaba como directora de comunicaciones en una empresa internacional que me agotaba y me estresaba muchísimo, por lo que tenía que madrugar para escribir cuando aún estaba fresca. Así que me levantaba a las 5 de la mañana, me iba a una cafetería que había debajo de mi casa y escribía hasta las 8, y los fines de semana escribía 6 u 8 horas más. Ahora que solo me dedico a esto también es complicado porque, de repente, tengo muchísimo tiempo libre y debo organizarme de una manera diferente, aunque sigo madrugando para tener el trabajo hecho para antes de la una de la tarde. Lo bueno es que me lo paso bien, me gusta lo que hago.

Dos de los mejores puntos que tienen tus libros son las escenas de acción y las de tensión amorosa. ¿Te resultan fáciles de escribir? ¿Cuál consideras que es el secreto para conseguir este realismo y ritmo?

Soy una persona muy visual. En mi cabeza se reproduce todo como si fuera una película. Normalmente veo la escena de acción entera y solo me dedico a describir lo que está sucediendo, por eso son las escenas que más rápido escribo y que más fáciles me resultan. Las escenas de tensión amorosa son también muy entretenidas de escribir, pero de otra manera distinta porque solo tienes tus propios sentimientos para guiarte. No es que sea difícil, pero son a las que más tiempo les dedico porque quiero conseguir el balance perfecto para que no parezcan forzadas.

 

¿Qué truco le darías a un escritor que se bloquea cuando está escribiendo? ¿Alguna vez te ha sucedido a ti?

Me ha pasado, desde luego. Creo que le ha pasado a todo el mundo. A veces, si no consigues que una escena te salga de ninguna manera es posible que tu subconsciente, que es quien escribe en mayor medida el libro, te esté diciendo que algo ocurre. Algo que tú no ves. Lo que hago en estos casos es ir para atrás un par de capítulos o directamente al comienzo del libro para leerlo todo de nuevo. Y si veo algo que me llama la atención, algo que creo que debería cortar o cambiar, lo marco, y lo guardo en otro documento y vuelvo a escribir ese fragmento de cero. Normalmente hacer eso te llevará en una dirección distinta y te darás cuenta de que eso era lo que querías hacer desde el principio, pero que no lo habías pillado a la primera. Esa es una opción. La otra es, si realmente pienso que voy por el camino correcto, pero no puedo escribir esa escena por lo que sea, me la salto, sigo escribiendo y, normalmente, cuando vuelvo para atrás, me sale con facilidad. A veces, simplemente, necesitas tomarte un día libre.

Lo que le pasa a mucha gente es que escribe el comienzo del libro y, cuando llega a la mitad, no sabe por dónde seguir. En mi opinión, si te esfuerzas por acabar la historia, la siguiente vez será más sencilla. Es muy fácil asustarse a la mitad del libro. Yo, por ejemplo, durante el primer mes, me refiero al libro que estoy escribiendo como «el libro», pero en el segundo mes ya hablo del «maldito libro» y ya en el tercero pienso que es algo totalmente impublicable. Porque estás tan frustrado con todo el proceso, te sientes tan perdido, crees que el final está tan lejos, que solo tienes ganas de llamar a un helicóptero y que te saque de ahí. Pero luego lo terminas y dices: «¡Me lo he pasado genial escribiéndolo! Excepto por esa parte horrible en la que lo odié». Lo que hace de alguien un autor profesional es que sabe que, por muchas dificultades que encuentre, va a llegar al final.

 

Tienes web, Twitter y asistes a numerosos eventos y tours. ¿Qué es lo que más te aportan los lectores con este contacto?

Me lo paso tan bien hablando con mis lectores... ¡Son maravillosos y muy entusiastas! Me apoyan muchísimo. Es fantástico contar con sus mensajes, sobre todo en los días en los que no me veo con fuerzas para trabajar. Esos días abro el correo, leo unos cuantos e-mails y recupero las ganas de seguir trabajando. Me encanta hablar con la gente. Internet ha hecho mucho por los escritores. Cuando yo empecé, a lo sumo llegabas a recibir una carta de un lector una vez al año o conocías a gente en los festivales de literatura. Pero ahora la gente te tuitea mientras está leyendo tu libro para decirte qué les está pareciendo. Es como si estuvieras ahí con ellos. Es un contacto mucho más directo y divertido, en definitiva.

¿En qué te encuentras trabajando ahora mismo?

Acabo de terminar el libro trece de Los vampiros de Morganville, que se titula Bitter Blood (Sangre amarga). Ahora estoy trabajando en un nuevo proyecto que se publicará en 2014 cuyo título será Prince of Shadows (Príncipe de Sombras). Se trata de una novela sobre Romeo y Julieta, ambientada también en Verona y en esa misma época, y que está contada desde el punto de vista del primo de Romeo y de Rosaline. Es una historia totalmente diferente que nadie conoce y que da una nueva interpretación a todo lo que ocurre en la historia original de Shakespeare; una novela de época con elementos de misterio, mucho romance...

¿De dónde partes a la hora de crear un personaje? ¿Surgen de cero o son fruto de la necesidad en un momento de la historia determinado?

Un poco de las dos cosas. En el caso de la serie Weather Warden, el personaje principal fue lo que disparó toda la historia. Antes de ponerme a escribir conocía totalmente a la protagonista. Cómo era, cómo vestía, qué coche conducía... todo. Después cree la historia a su alrededor. En el caso de Morganville, bueno, surgió a partir de la luz de las farolas, como ya he dicho, del pueblo en sí mismo. En el caso de otros personajes, directamente no sabes de dónde surgen, simplemente aparecen. Creo que no existe una sola manera de hacerlo. A veces la historia lo pedirá y otras serán los propios personajes los que querrán aparecer.

Aunque lo tuyo es más bien fantasía urbana que romance paranormal, es evidente que durante una larga temporada hubo un boom de vampiros. Sabemos que tú escribiste el primero de la serie de Morganville antes de que Crepúsculo fuera un fenómeno, pero ¿te influyó de algún modo la popularidad alcanzada por esa saga?

No lo creo... Soy una gran fan del vampiro de la vieja escuela, de la serie Sombras tenebrosas de los sesenta. Siempre me han gustado las historias y las pelis de vampiros. Crepúsculo no me influyó de una manera directa, aunque sí pensé: «¡Genial! A la gente vuelven a gustarle los vampiros». Si tuviera que escoger algo que me haya influenciado de verdad sería Buffy.

¿Qué opinas sobre la moda de los vampiros surgida a raíz de la saga de Stephenie Meyer?

Richelle Mead dijo una vez cuando le preguntaron si creía que Crepúsculo había hecho mucho daño a las series de vampiros tradicionales, que gracias a que Crepúsculo gustó a tanta gente, muchos lectores tuvieron ocasión de conocer otras sagas de vampiros, así que todos nos beneficiamos de ello. Las modas vienen y van, pero los vampiros permanecen. Quiero decir, ¡han estado presentes desde el siglo XVIII y no tiene pinta de que vayan a desaparecer pronto! Me alegro mucho de estar escribiendo estos libros. Aunque no solo escribo sobre vampiros, son una de mis criaturas favoritas, sin lugar a dudas.

El género de la fantasía urbana se ha disparado y ha evolucionado en los últimos años. ¿Cómo lo definirías tú hoy día?

La fantasía urbana es algo muy peculiar. Yo escribía libros de este género antes de que nadie supiera siquiera como llamarlo, a comienzos de los noventa. Algunos se referían a ellos como una mezcla de géneros, otros como realismo mágico... pero nadie sabía muy bien cómo clasificarlo porque ni la fantasía ni la ciencia ficción lo abarcaban perfectamente. Yo creo que no fue hasta que Lauren Hamilton y Jim Butcher la dieron a conocer a un público masivo que se convirtió en un género en sí mismo. Igual que el romance paranormal, que también empujó desde el otro lado. Ambos géneros están muy unidos.

Ha sido una explosión brutal en el mundo del libro y creo que funcionará siempre, aunque cambie el nombre o mute y termine en las baldas dedicadas al romance. De todos modos, esto es lo que menos me importa: mientras sea una buena historia, me da igual cómo lo llamen o dónde acabe.

Solo queda agradecer a Versátil Ediciones la oportunidad de entrevistar a la autora y a Rachel Caine su amabilidad por responder a todas nuestras preguntas. Esperamos poder ver pronto el resto de sus novelas en las librerías españolas.

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