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Noticias literarias

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El pasado 31 de mayo se dio a conocer la novela ganadora del Premio Lazarillo de Creación Literaria: A lebre mecánica, de Ledicia Costas. Es la tercera novela juvenil de la autora que se alza con este galardón, tras Jules Verne e a vida secreta das mulleres planta, en 2015, y A balada dos unicornios, en 2017. Al igual que en esos dos casos, Anaya se ocupará de la edición de la obra, que llegará a librerías este mismo otoño.

©Fotografía Plumeria

El Lazarillo es el premio de Literatura Infantil y Juvenil más antiguo de nuestro país, con 62 ediciones a sus espaldas. Cuenta con el patrocinio del Ministerio de Cultura y Deporte y de McDonald's, y tiene una dotación económica de 6000€. En la modalidad de Creación Literaria, este año se han presentado 113 manuscritos, de los cuales once estaban escritos en gallego y cinco, en catalán. El jurado, formado por Luis Zendrera, Isabel Molina, Agustí Lleyda, Pilar Sampedro y Lore Agirrezabal, ha elegido A lebre mecánica por unanimidad, por ser una obra que «trata con un buen nivel de lenguaje para los adolescentes la diversidad de género y la ludopatía».

Junto con el premio juvenil, también se ha anunciado el de álbum ilustrado, que este año ha ido a parar a Víctor Jimeno Bellmont por su obra Y tú, ¿de qué color lo ves? Desde El Templo damos la enhorabuena a los dos ganadores, y animamos a los autores e ilustradores que nos leen a presentarse a la siguiente edición.

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No es un secreto que en El Templo nos encantan los premios, y año tras año nos morimos de ganas por conocer el fallo de los Premios SM, es decir, el Premio El Barco De Vapor de Literatura Infantil y su gemelo, el Premio Gran Angular de Literatura Juvenil.

Ayer pudimos asistir a la rueda de prensa donde se dieron a conocer los ganadores de la presente edición (¡nada más y nada menos que la cuadragésimo cuarta!), celebrada en la librería Taiga de Madrid. Y por fin pudimos poner nombre y apellidos a dos de las novedades más esperadas del año: Cristina Fernández Valls y Ginés Sánchez Muñoz.

Cristina Fernández Valls recibe el Premio El Barco de Vapor por Jack Mullet de los Siete Mares, premiada por el jurado por ser «una novela exuberante, que retoma elementos de géneros clásicos de la literatura infantil y juvenil para dar lugar a una ficción nueva, sorprendente y fresca», así como por «integrar en la narración un discurso novedoso y original sobre el género y sobre las distintas formas de relacionarnos con los demás y con uno mismo». Su protagonista, Jack, es pirata, y también es una niña. Su mejor amigo es un sireno y sus dos padres, ambos feroces piratas, han desaparecido. Así da comienzo una trepidante aventura firmada por una fan declarada de la Dragonlance y Fray Perico y su borrico. ¡No se nos ocurren mejores referentes!

Ginés Sánchez Muñoz recibe el Premio Gran Angular por El mar detrás, a la que el jurado considera «una novela comprometida, capaz de nombrar una realidad silenciada, que pone voz a la situación de los refugiados en el mundo», y también «una voz inédita y con mucha fuerza, a la vez que deliberadamente sencilla y poética». En ella descubriremos lo descorazonadora que puede llegar a ser la vida en un campo de refugiados, donde la lucha por tener voz se sitúa en primer plano. Tanto es así que su protagonista, Isata, no articula una sola palabra en toda la novela.

Ambos premios llevan aparejada una dotación de 35.000€, así como la publicación de las novelas, que puedes encontrar ya mismo en librerías tanto en formato físico como en digital y audiolibro. Siendo dos de los premios mejor dotados en el panorama nacional, no nos sorprende que hayan vuelto a registrar elevadas cifras de participación, que este año han ascendido a 208 manuscritos candidatos en la modalidad infantil y 108 en la modalidad juvenil.

Si bien ayer pudimos conocer a los ganadores y fotografiarlos con sus codiciadas estatuillas, no podrán tomar posesión de ellas hasta que se celebre la tradicional ceremonia de entrega, que tendrá lugar el próximo martes 26 de abril a las 19:30h y será retransmitida en directo en www.grupo-sm.com/es/. Mientras tanto, desde ya mismo podrás encontrar las bases de la próxima edición en la web de la editorial, ¡así que va siendo hora de desempolvar esos teclados y ponerse manos a la obra!

Desde El Templo no podemos más que dar la enhorabuena a los ganadores y comenzar con la lectura lo antes posible.

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Comienza el año y, con él, los premios literarios. El 27 de enero se dieron a conocer los ganadores del Premio Edebé de Literatura Infantil y Juvenil, que llega ya a su XXX edición. En esta ocasión, los afortunados han sido Mónica Rodríguez, con su novela Rey, y Pedro Ramos, por Un ewok en el jardín.

Las dos novelas presentan una dura y cruel realidad. Rey, por una parte, cuenta la historia de un niño que huye de una situación de maltrato y alcoholismo en su familia y es acogido por una manada de perros. En palabras de Roberto Santiago, miembro del jurado de la categoría infantil, es una «novela visual, un artefacto literario de primer orden» en la que «el fondo y la forma convergen».

Por otra parte, Un ewok en el jardín narra la historia de David, un chico que sufre depresión y está a punto de suicidarse. Está dividida en dos partes. En la primera podemos leer los correos electrónicos que le envía Zoe, su hermana. No vemos nunca las respuestas del chico, pero poco a poco iremos conociendo su historia. La segunda nos muestra el día en que David se dirigía hacia un puente para poner fin a su vida y cómo, en el camino, todo cambió.

El autor explica que sintió la necesidad de tratar este tema al descubrir que el suicidio es la causa principal de muerte no natural de los jóvenes, y quiso conocer las historias de aquellos que lo habían intentado. Afirma que no hay que esconder el suicidio, sino hablar de ello y dar herramientas para prevenirlo. A la hora de escribir la obra no se puso ningún límite, tan solo se metió en la cabeza del protagonista «y todo fue surgiendo sobre la marcha». Es una novela narrada en presente, que siempre va hacia delante y, en palabras de Óscar López, miembro del jurado de la categoría juvenil, es «valiente, arriesgada, absolutamente necesaria» y «muy musical, con mucha cadencia».

Los dos autores son ya habituales en el mundo de la LIJ. Mónica Rodríguez cuenta con una larga trayectoria: tiene publicados más de sesenta libros, de entre los que destacamos Biografía de un cuerpo y La partitura, que fueron ganadores de los Templis en 2018 y 2016, respectivamente. Por su parte, Pedro Ramos es escritor de novelas juveniles como Héroes, El coleccionista de besos o La playa de los cristales.

Las dos novelas ganadoras fueron escogidas de entre los 239 manuscritos que se presentaron (140 en la modalidad infantil y 99 en la juvenil) y se publicarán, en marzo de este año, en castellano, catalán, gallego y euskera, además de en braille y en formato audiolibro. El premio cuenta con una dotación económica de 55.000 € (25.000 € para la categoría infantil y 30.000 € para la juvenil).

Desde El Templo queremos felicitar a los ganadores y desearles muchos éxitos más.

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