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De la boca de un león
Inés Garland

Edelvives
Reseñas de novedades El Templo#89 (agosto 2022)
Por Gabriela Portillo
1.065 lecturas

«Todos en mi casa tenían cosas que no se les pasaban nunca».

Tadeo es el testigo designado en su constreñido hogar: lo ve y lo escucha todo y trata de sacar conclusiones, porque nadie le cuenta lo que ocurre. Su familia no volvió a ser la misma desde el «accidente» del mayor, Jano. Su madre llora a todas horas, padre está tan irascible que la mínima desviación de modales lo altera, su hermana Lucrecia habla en clave e Iván… sigue atemorizándolo.

La última ocurrencia que tuvo fue advertirle de que la abuela, ya fallecida, le había revelado que Tadeo mataría a una chica. Él, que ha empezado a sentir algo extraño por la chica del río, toma consciencia por primera vez en sus catorce años de que no solo se puede temer al otro: ahora también tiene miedo de lo que se esconde en su interior.

La adolescencia va a despertar muchas sensaciones nuevas en Tadeo, algunas desagradables, otras empoderantes. En el transcurso de la novela lo acompañaremos en un proceso de crecimiento, no exento de dolor, que romperá el asfixiante silencio de su infancia.

El grito de la cubierta representa precisamente este proceso. Por el estilo introspectivo, a través de la narración en primera persona de Tadeo, empatizamos con los personajes y entendemos que, si bien puede haber blancos y negros, la oscuridad tiene matices. La novela está llena de simbolismo que pretende enlazar dos mundos, lo visible y lo oculto, para reconciliar la vida escindida del protagonista.

Esta finura a la hora de contar a la vez una historia universal y particular hizo merecedora a la obra del XXI Premio Alandar. Tadeo es un chaval de Buenos Aires que, años después, encuentra palabras para narrar su trauma. Pero también es un ejemplo de que la cadena, heredada de generación en generación, se puede romper. 

De la boca de un león reproduce una viñeta familiar muy cruda, donde realidades como el suicidio y la violencia doméstica se intentan enmascarar para no afrontar el dolor que conllevan. Inés Garland opta por romper ese pacto de silencio y enfrentar al lector al proceso de duelo. Porque sabe, como dice Lucrecia, que «si no le contás cosas tristes, lo dejás afuera del mundo».

¿Qué opinan nuestros lectores?
Priscilla
2022-10-15 00:16:17
¡Hola!

Me he leído vuestra reseña y tanto me ha conmovido, como me ha suscitado muchos recuerdos. Del libro, recuerdo, sobre todo, una escena que me caló muy hondo. Resulta que la hermana del protagonista ahoga, sin querer, a un murciélago. La pena que le invade y cómo describe el cadáver, me parecieron de una calidad humana sin parangón. Además, la circunstancia en la que vive, y lo que le ocurre al hermano mayor... Pero lo más sorprendente es la relación que tiene el protagonista con su padre. De parecerle un monstruo, siempre encerrado en su habitación, un padre de lo más ´carca´, al final... Pues, bueno, eso que lo leáis. O no, que tampoco pasa nada. Saludos a todos y todas
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