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MEJOR NOVELA
extranjera
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Templis
2022

Los feroces
Francesca Serra

Crossbooks
Reseñas de novedades El Templo#92 (febrero-marzo 2023)
Por Carlota Bouwmans
744 lecturas

La noche de Halloween de 2015 Garance se escapa de casa para ir a la fiesta de disfraces que organiza Maud Artaud. Solo están invitados los alumnos de último curso y los amigos cercanos del grupo más popular del instituto, formado por Maud, Salomé, Greg, Yvan y Vincent. Garance, que no cumple ninguno de los dos requisitos, lleva suspirando por Vincent desde el día que se cruzaron frente al estudio de baile de su madre cuando iba a sexto de primaria. Por eso, cuando recibe una solicitud de seguimiento de Maud en Instagram y es invitada a la fiesta, sabe que debe aprovechar lo que podría ser la oportunidad de su vida.

Y tiene razón: esa noche lo cambia todo. Supone la primera desobediencia, el primer secreto, la primera aventura prohibida, y alejarse de las asfixiantes expectativas de su madre es liberador. Sin embargo, conforme el mundo de Garance se amolda al de sus nuevos amigos, la realidad se deforma y se emborrona, se transforma en una espiral descendente que no termina, hasta que finalmente, un día, Garance desaparece.

Desvelar demasiado sobre la trama rompería el hechizo que Francesca Serra ha tejido en torno a Los feroces; es uno de esos libros envueltos en un aura de misterio, cuyo impacto aumenta cuando no sabes qué esperar de él. La narración, llena de profundas digresiones y con un estilo rico y casi hipnótico, nos atrapa como si de un sueño se tratase, llenando nuestros pensamientos cuando ponemos la historia en pausa y empujándonos inevitablemente hacia el desenlace.

Esta sorprendente novela se centra en los años turbulentos e inestables de la adolescencia para abordar temas como las redes sociales y el ciberacoso. La autora francesa refleja con admirable fidelidad el lenguaje de Internet, así como el argot juvenil y las actitudes de los adolescentes, y explora el impacto de la red en la sociedad desde lo genial hasta lo absurdo, pasando por el odio que se vierte sin cesar en Internet.

Los temas sociales son tratados sin rastro de didactismo; en Los feroces no hay una moraleja. En cambio, se nos muestran los mismos conflictos desde diferentes puntos de vista —desde la víctima hasta el acosador, desde un compañero de clase hasta una madre— con gran verosimilitud y profundidad, sin imponer ni denunciar ninguna moral, sino permitiendo al lector decidir lo que es ético y lo que no.

El final es tan desconcertante como el resto de la novela, y posiblemente decepcionará y contentará a partes iguales. Aun así, Los feroces, que cuenta con una excelente traducción por parte de Ana María Navalón, es en conjunto una historia impactante y difícil de superar, una combinación de instantes, retazos de la misma historia, que se queda rondando en la mente del lector mucho después de haberla terminado.