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La balada de nunca jamás (Érase una vez un corazón roto II)
Stephanie Garber

Puck
Reseñas de novedades El Templo#96 (octubre-noviembre 2023)
Por Carlota Bouwmans
1.411 lecturas

¡Cuidado! Si no has leído el libro anterior, estás en peligro de comerte unos cuantos spoilers (y Jacks se comerá unas cuantas manzanas mientras se regocija en tu desdicha).

Evangeline está convencida de que todas las cosas horribles que le han pasado desde su llegada al Glorioso Norte son parte del malvado plan de Jacks. Primero, hechizó a Apollo para que se enamorase de ella, y cuando, una vez casados, Evangeline le pidió que deshiciese el hechizo, su antídoto en forma de beso lo mató. Es cierto que se descubrió que fue el hermano de Apollo, Tiberius, quien lo envenenó, pero eso no quita que Apollo esté ahora en el sótano del castillo, aparentemente muerto, y que la única forma de salvarlo sea cumplir los deseos de Jacks.

El Príncipe de Corazones quiere que Evangeline abra el Arco Valory. Ella es la única capaz de hacerlo, la llave que menciona la profecía: una chica de cabellos de oro rosa que desatará todo el poder contenido tras el arco creado por los Valor hace cientos de años. Evangeline todavía desconoce qué se esconde ahí dentro y el motivo por el que Jacks desea abrirlo, pero pronto descubrirá que mucha gente además del Destino espera con ansias que cumpla la profecía. Cualquier persona a su alrededor podría estar manipulándola para conseguirlo.

La balada de nunca jamás contiene todo lo que caracteriza a Stephanie Garber: magia engañosa, leyendas, polvo de hadas, vestidos de ensueño… y, por supuesto, la certeza de que no puedes confiar en nadie. Esta lección Evangeline se la sabe muy bien: tanto su hermanastra como Jacks le han clavado puñales por la espalda. Sin embargo, en lo que respecta a este último, es incapaz de resistir la atracción que existe entre ellos. A pesar de prometerse a sí misma que nunca volvería a confiar en él, el deseo es embriagador y acabará por nublarle el juicio.

En esta segunda parte, es cierto que la ingenuidad de Evangeline empieza a resultar repetitiva; apenas hay una evolución respecto al libro anterior, comete los mismos errores y continúa cegada por su empeño en perseguir un «felices para siempre». Por suerte, en La balada de nunca jamás conocemos más sobre Jacks: su pasado, sus deseos y temores y otros secretos que subirán las apuestas de cara al desenlace de la trilogía. Además, personajes que creíamos olvidados, como Luc o Caos, tienen un importante papel en esta novela cargada de aventuras y revelaciones.

La balada de nunca jamás se lee en un santiamén, tanto por la sencillez de su prosa como por el deseo de descubrir la verdad tras el Arco Valory y las interacciones entre Jacks y Evangeline. Además, los últimos capítulos toman un rumbo inesperado y refrescante que nos hacen desear que la publicación de la tercera parte, titulada en inglés A Curse for True Love, llegue cuanto antes.