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Entrevista a...

Raquel Brune

El Templo #93 (abril-mayo 2023)
Por Marcos Ramón y Gabriela Portillo
873 lecturas

Raquel Brune (Madrid, 1994) compagina la escritura con la comunicación y la creación de contenido en sus redes sociales (@raquelbookish), donde habla de literatura, creatividad, bienestar emocional y organización personal. Desde 2019, ha publicado seis novelas juveniles: la trilogía Brujas y Nigromantes (2019-2020), la bilogía Nigromantes (2021-2022) y la novela autoconclusiva Los guardianes de almas (2022), nominada a los premios Templis. En el futuro sueña con ver sus libros adaptados a la gran pantalla y debutar en otros campos como la novela infantil o la comedia romántica.

Has publicado una trilogía, un poemario, una bilogía, un libro autoconclusivo y, ahora, te embarcas en la literatura adulta. ¿Cómo has vivido tu consolidación como escritora?

Es un cliché decirlo, pero mirando atrás siento que todo lo que he hecho me ha llevado a escribir el tipo de libros que tenía que escribir en cada momento. Trabajar en Oscura es la noche ha sido toda una experiencia y un reto por el cambio de registro. No es lo mismo narrar una historia de fantasía urbana repleta de aventuras y escenas de acción y conjuros que una novela gótica, envolvente y misteriosa, a dos tiempos. Sin embargo, siento que es una novela que estaba esperando dentro de mí y me alegra haber podido sacarla a la luz. También agradezco mucho que mis editoras me hayan dado la oportunidad de escribir algo distinto y que no me hayan encasillado, porque siento que puedo escribir distintos géneros sin problema. Así es más divertido y te expandes más como escritora. En el futuro me gustaría explorar la línea que he comenzado con Oscura es la noche (¿Proyecto Sol?), aunque también he vuelto al tono juvenil, esta vez con un poquito de romance, para la que yo llamo «La historia de Félix Fortuna».

Tus historias nos llevan de viaje por varias ciudades europeas y se caracterizan por introducir la magia dentro del mundo moderno, lo que da lugar a posibilidades de lo más interesantes. ¿Cómo desarrollas el proceso de worldbuilding? ¿Hay alguna ciudad en la que te gustaría ambientar una nueva historia?

El caso de la fantasía urbana es interesante porque cuentas con las mayores dificultades de la literatura realista y de la fantástica por igual. Tienes que lidiar con las limitaciones de la realidad, por un lado, y con tener que crear un mundo nuevo desde cero por otro. Sin embargo, también puedes jugar con los dos lados más divertidos de ambos géneros: reírte un poco de la vida real y mostrar personajes que lidian con problemas cotidianos con los que cualquiera se puede sentir identificado a la vez que resuelven esas vicisitudes a través de la magia. No sé si la vida sería más sencilla si pudiésemos arreglar nuestra vida amorosa, laboral y nuestras relaciones familiares y de amistad usando conjuros y sombras, pero al menos sería más entretenida. A juzgar por cómo les va a algunos personajes de mis novelas, casi mejor quedarnos como estamos. Si no que le pregunten a Sabele (Brujas y Nigromantes) o a Elías (Los dones de la muerte).

El hecho de que mis personajes viajen mucho en mis novelas me permite explotar estos universos que he creado en distintos contextos y sacar a los personajes de su rutina y su zona de confort. El viaje del héroe se emplea mucho en el género fantástico. En él los protagonistas se salen de su día a día al entrar en contacto con la magia, pero mis personajes ya viven en una sociedad mágica, por lo que transportarles a otros escenarios es mi forma de descolocarles y obligarles a crecer y evolucionar. Son viajes físicos, pero también interiores.

Me encantaría ambientar una novela en Corea, pero aún no se me ha ocurrido ninguna idea. Es un país lleno de tradiciones y con una cultura riquísima, así que estoy segura de que sería un escenario muy interesante para una novela del tipo que sea.

Entre tus páginas encontramos activistas intrépidos, villanos malinterpretados, dinastías ancestrales, músicos canallitas… ¿Qué te inspira para caracterizar a tus personajes?

Intento que mis personajes sean lo más reales posibles para que todos los lectores puedan sentirse reflejados en al menos uno de ellos. Para eso es muy importante entender que la gente no es perfecta y tenerlo en mente al dar forma a los personajes. Intento pensar en cuáles son sus principios y por qué estarían dispuestos a romperlos (truquito cortesía de V. E. Schwab). Me permite entender cómo van a cambiar a lo largo de la historia, y ese cambio es parte de lo que les hace más honestos. Nadie es hoy la misma persona que era hace un año. También intento darles alguna cosita de mí, por pequeña que sea, para poder entenderlos. Con Brujas y Nigromantes, muchas veces los lectores pensaban que Sabele estaba más inspirada en mí por trabajar en redes sociales, pero en realidad me sentía más identificada con Luc Fonseca, porque compartimos algunos miedos muy profundos, aunque él los gestione de forma muy diferente a mí.

Sabemos que estás preparando un relanzamiento de la trilogía Brujas y Nigromantes, lo que llamas «Raquel’s Version». ¿Qué ideas tienes para dar una nueva vida a tu primera trilogía? ¿Cómo has afrontado tu «Reputation Era»?

Creo que mi «Reputation Era» la viví escribir Oscura es la noche. Las protagonistas son muy diferentes entre sí y también a mí, pero algunas situaciones que viven y a las que se tienen que enfrentar me son muy conocidas. Hacer que ellas tuviesen que superarlas (o no) fue muy catalizador.

Quiero pensar que ahora estoy en mi era Red (Taylor’s Version), aunque no creo que haya un «All Too Well (10 Minute Version)» porque la trilogía de Brujas y Nigromantes ya era muy larga como para extenderla tanto. Sin embargo, sí me gustaría añadir un prólogo a la saga y también un epílogo. Brujas y Nigromantes es una historia en la que, aunque en cada libro se vivan aventuras diferentes, el hilo conductor es la madurez. Al principio nos encontramos con unos personajes totalmente perdidos, que no tienen ni idea de qué están haciendo con sus vidas y repletos de dudas. A lo largo de los tres libros van creciendo, y también sufriendo un poco, admitámoslo. Al final de la historia (suponiendo que sobreviven) han aprendido lecciones muy importantes sobre sí mismos y sobre lo necesario que es tomar las riendas de tu vida. Se podría decir que los personajes fueron creciendo conmigo, que maduramos juntos. Eso es algo que me encanta de estos libros, esa frescura, esa inocencia. Es algo que por más que me esfuerce no voy a poder repetir. Por eso no quiero hacer ningún cambio que no sea necesario, aunque ahora tenga más herramientas como escritora. Pero sí me gustaría añadir un epílogo cinco años después, porque son cinco años que han transcurrido de verdad en mi vida. En su momento no me sentí capaz de mirar al futuro y contar qué sería de Sabele y los demás (suponiendo, de nuevo, que llegan vivos al final de la trilogía) porque tampoco tenía ni idea de qué iba a ser de mí. Creo que ahora tengo perspectiva suficiente de cómo es vivir tus veinte tardíos para poder escribirlo. Es una tarea que tengo pendiente y además los lectores me lo reclaman muy a menudo en firmas y clubs de lectura.

Sabele, la protagonista de la saga, comparte hechizos y conjuros en su canal de YouTube. Tú misma cuentas con una gran plataforma en tus redes, tanto YouTube como Instagram, donde hablas de literatura, bienestar emocional, organización personal… ¿Qué papel han jugado las redes en tu carrera como escritora?

Las redes son un arma de doble filo para cualquiera, y para los escritores no son una excepción. Por un lado cuentas con personas que sienten curiosidad por ver qué vas a hacer y están más dispuestas a darte una oportunidad porque te conocen, como si fueses su amiga, lo que es un honor, pero te hace sentir muy responsable de la expectativas. Pero por otro también hay muchas personas que quieren verte caer y que piensan que precisamente por ser tú no te mereces esa oportunidad y que es una osadía que creas lo contrario. Al principio puede ser abrumador, pero lo bueno es que a medida que sigues trabajando, si sigues a lo tuyo, ambas cosas se diluyen y lo que queda y lo que importa son lo que escribes y tus lectores. Las redes sociales no son la vida real, a fin de cuentas.

Ahora mismo, después de cuatro años publicando y siete novelas, las redes sociales son un lugar donde puedo conectar con mis lectores y donde nos lo pasamos muy bien creando nuestros propios memes internos. Como el del proyecto Olas donde no hay olas o el fanfiction de los Stray Kids que no publicaré jamás, pero con el que nos hemos reído mucho. Lo digo, pero no lo suficiente: adoro a mis lectores. Si no fuese por ellos me habría vuelto turuleta unas cuarenta veces ya.

En tu bilogía Nigromantes exploras en más profundidad la figura de estos seres, personas que veneran a la Muerte y son capaces de invocar a las Sombras a cambio de sacrificar, progresivamente, su vida. ¿Qué fue lo que te atrajo de este planteamiento?

En Los dones de la muerte quería hablar de los marginados, de las personas que están en los límites de esa sociedad sin que nadie sepa muy bien qué hacer con ellos. En el mundo de los nigromantes el poder, en ambos sentidos, es muy importante. Quien más poder (entendido como capital social) tiene es quien menos necesita que emplear su magia y por tanto quien más posibilidades tiene de sobrevivir. En Los dones de la muerte nos encontramos con dos nigromantes un tanto peculiares dentro de su mundo: Elías, a quien no le interesa en absoluto ninguno de sus dos poderes, ni el social ni el mágico, y Marcos, quien tiene que recurrir a él para sobrevivir, aunque ello le esté quitando poco a poco la vida.

Es un planteamiento muy oscuro, pero creo que nace del miedo a perder de alguna manera el control de ti mismo. Es una idea que se repite mucho en todos mis libros, y en este caso afecta a la forma en que mis personajes ven el mundo. Elías se ha podido permitir el lujo de no usar su magia porque procede de una familia estable que le protege, pero Marcos no ha tenido ese privilegio. Cuando se unen, ninguno de los dos tiene que llevar esa carga solo. Supongo que es una idea bonita, que cuando tienes alguien a tu lado no hace falta que seas siempre el más fuerte, y a la vez tienes razones para dejar de esconderte.

Muchos de tus libros transcurren en el mismo universo, comparten algunas ubicaciones e incluso cameos de varios personajes. ¿Cómo cuadraste las diferentes líneas temporales y sucesos del mundo mágico? ¿Planeas expandir el mundo de las brujas y los nigromantes con nuevas historias?

En mis libros de fantasía he creado dos universos distintos con normas diferentes: por una parte, tenemos el universo de Brujas y Nigromantes, con cinco libros ya, que se inspira mucho en el folclore. En ellos hay hechiceros, banshees, hadas, fantasmas… Y, por otra parte, está un universo que aún no sé muy bien como llamar. ¿El espirituverso? Que es el que inicia Los guardianes de almas y que se centra más en la irrupción de estos seres paranormales (ángeles y demonios) en la vida de personas corrientes.

Dentro del universo de Brujas y Nigromantes los acontecimientos de Los dones de la muerte iban a transcurrir unos 3 años después de la trilogía, que tiene lugar en 2017, pero hay un pequeño problema: la pandemia del covid. Cuando escribí estos libros no sabía cuándo se iba a acabar el apocalipsis y en un libro con tanto viaje el covid no podía estar dentro de la ecuación, así que no pude incluir esa información dentro del libro.

No sé si tendré la oportunidad de seguir ampliando estos dos universos, pero los dos dan para mucho.

Los guardianes de almas, tu novela autoconclusiva, se inspira en la obra clásica Don Juan Tenorio. ¿Qué ha de tener un retelling para funcionar? ¿Te gustaría reinterpretar alguna otra historia?

No sabría decir si Los guardianes de almas llega a ser un retelling o si se queda en una reinterpretación. Comparte varios elementos con la obra original: un protagonista pendenciero y carente de moral ninguna, la dualidad entre el bien el mal, la idea de la salvación…

La obra de Don Juan Tenorio, la versión de José Zorrilla, me fascinó cuando la leí de adolescente. Solemos asociar los clásicos paranormales con las novelas góticas británicas, al estilo de Drácula o Frankenstein, pero en la literatura española también hay ejemplos en los que lo mágico interviene en lo mundano. Sin embargo, aunque las estatuas que cobran vida, las presencias fantasmagóricas, y esa decadencia tan del romanticismo me atrapasen, no dejaba de molestarme cómo Don Juan, después de portarse como un cretino durante toda la obra, logra salvar su alma y volverse buena persona gracias al sacrificio de doña Inés, que no había hecho nada malo en su vida, la pobre. Como siempre digo, Don Juan Tenorio es el badboy original. El cliché de «chica buena chico malo» no lo inventaron ni Wattpad ni A tres metros sobre el cielo. Es un arquetipo que lleva mucho tiempo entre nosotros. Me atrevería a decir que Romeo era otro badboy (¿lo de Rosalina?), pero eso es otro tema de conversación.

En esta versión he tratado de recuperar ese debate sobre lo que hace que una persona sea buena o mala, de reflexionar sobre si es tan sencillo cambiar radicalmente, alcanzar la salvación o la perdición, y sobre todo mi objetivo ha sido el de darle una voz a Inés, a esa chica engañada, menospreciada e invisible que está harta de pagar los platos rotos de los demás.

A riesgo de hacer spoilers sobre el cierre de la bilogía Nigromantes, nos gustaría saber cómo surgió la idea de desmontar y reescribir las normas de tu propio sistema mágico de la mano de Judith. ¿Qué sentiste al escribir una revolución de tan épicas dimensiones?

La sociedad mágica de Brujas y Nigromantes, formada por hechiceros y también por la guardia, es una sociedad que bebe en muchos aspectos de la realidad, y, por tanto, no siempre es justa. Esta idea se refleja en la trilogía a través de pinceladas, pero al final la mayoría de los personajes están bien integrados en la sociedad. Sabele, Ame y Rosita son brujas talentosas, Leticia es una agente de La Guardia competente… No necesitan cuestionar un sistema que, aunque imperfecto, les favorece. En cambio, en Los dones de la muerte nos ponemos en la piel de los marginados. Antes hablaba de Elías y Marcos, pero Judith, su antagonista, también es una paria. Ella es hábil manejando la magia, pero no tiene un poder propio, depende del de otros por el hecho de haber nacido mujer. Su padre trató de cambiar eso y la sociedad mágica le dio la espalda, un rechazo que la ha marcado mucho más que a su hermano, que aunque sea un marginado, sigue teniendo su magia. Para mí los villanos más interesantes son los que tienen causas perfectamente razonables y que te hacen dudar.

Si echásemos un vistazo al moodboard de tu escritorio… ¿qué metas estaría manifestando al universo para los próximos años de tu carrera literaria?

En mi moodboard me gusta soñar a lo grande, ser un poquito delulu. Apunta a las estrellas y llegarás a la luna, dicen. Mis estrellas serían un premio Goodreads y el circulito de «Best Seller del NY Times» en las portadas de mis libros, pero siendo más realista en el medio plazo (no renuncio a ser delulu en el largo plazo) me gustaría ver mis libros en la estación de Atocha, esa que hay justo antes de entrar al AVE. También me haría muchísima ilusión que hiciesen una de esas ediciones de bolsillo en oferta a 6,99€. Otro gran sueño es el de las traducciones, a cuantos más idiomas mejor. Creo que casi todos los escritores fantaseamos alguna vez con ver una adaptación a la gran pantalla, pero eso también lo veo más lejano. Dejando de lado los posibles «logros», también hay ideas que me gustaría escribir en mi lista de tareas pendientes, pero de eso no puedo hablar aún.

¡Muchas gracias por tu tiempo!