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Reportaje central

Series que rescataron libros

El Templo #80 (febrero 2021)
Por Marta Álvarez
175 lecturas

Forrest Gump, La naranja mecánica, La lista de Schindler, Slumdog Millionaire… Podría ser la típica lista de «películas que debes ver antes de morir». Pero esta enumeración también habla de otra cosa: de libros que pasaron a la historia gracias a sus adaptaciones.

Desde los viajes a lomos de Fuyur hasta las navidades neoyorquinas de Dash y Lily, la literatura juvenil siempre ha sido una mina de oro para los productores de cine y televisión en busca de «nuevas» ideas. Y aunque todas estas adaptaciones sin duda le deben mucho a los libros en los que se basan, está claro que el beneficio es mutuo. Enola Holmes, El pan de la guerra, Cazadores de Sombras, Desde mi cielo (The Lovely Bones), Cómo entrenar a tu dragón, El mundo amarillo (Pulseras rojas), Lemonade Mouth… Aunque muchas novelas ya eran populares antes de dar el salto a la pantalla, existen otras tantas a las que su película o serie les dio una segunda oportunidad de ser recordadas.

De la pantalla al papel: las cifras de venta

Según un informe de Barlovento Comunicación publicado en abril de 2020, más de 16 millones de españoles están suscritos a algún servicio de reproducción en streaming (Netflix, Prime Video, Disney +…). Eso, sumado a la audiencia ya de por sí envidiable de los medios tradicionales como la televisión o el cine, convierte las adaptaciones audiovisuales en un escaparate más deseable que nunca.Imagen del actor que hace de Lupin en la serie homónima de Netflix sosteniendo el libro en el que se basa la adptación.

Pero ¿qué impacto real tienen las series y películas en las novelas que las inspiraron? ¿De verdad se traducen en un mayor éxito, o los espectadores que las ven no llegan a interesarse por los libros que hay detrás?

No hace falta remontarse muy atrás para encontrar ejemplos. A principios de este año, Netflix estrenaba la miniserie Lupin, un retelling moderno del detective creado por Maurice Leblanc en 1905. Previendo el potencial éxito, la editorial francesa Hachette Romans lanzó una nueva edición de Arsène Lupin: Caballero y ladrón, con el mismo diseño que aparece en la serie. Durante los primeros días de la emisión se reservaron más de 70.000 ejemplares.

Aún más espectacular es el caso de Gambito de portada antigua del libro Gambito de reina: aparece una mujer de espaldas, vestida con falda y chaqueta blacnas y un gorro y guantes negros. Sostiene un bolso en la mano. Toda la portada está teñida de naranja.dama. Casi cuarenta años después de su publicación, la novela de Walter Tevis en la que se basa la serie ha saltado a la lista de bestsellers de The New York Times. Su éxito no es menor en España, donde se sitúa en el top de libros más vendidos de todostuslibros.com. En esta misma web, que recopila datos de todas las librerías afiliadas a CEGAL (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros), también podemos comprobar que los ocho libros de la saga de Los Bridgerton están prácticamente agotados.

Pero ¿sucede lo mismo en la literatura juvenil? Escojamos una saga completamente al azar. Mmmm, ¿qué tal Harry Potter? En 2001 se habían publicado los cuatro primeros tomos de la saga, y ya se la consideraba un éxito. Pero ese éxito alcanzó nuevas cotas en noviembre, cuando se estrenó la película de La piedra filosofal. Durante el primer mes que el niño mago estuvo en el cine, las ventas de las novelas triplicaron los resultados del periodo anterior. En su primera semana en taquilla, se vendieron 223.200 ejemplares solo de La piedra filosofal. Según la consultora Nielsen, la popularidad de las novelas repuntaba con cada nueva película, aunque ninguna causó un ascenso tan meteórico como la primera.

gráfica que muestra el aumento de las ventas de la saga de Harry Potter conforme se estrenaban sus adaptaciones cinematográficas. La curva aumenta mucho solo desde julio hasta diciembre de 2001

Sin embargo, no todas las adaptaciones tienen resultados tan espectaculares, y cuanto más modesto es dicho resultado, más difícil es obtener datos al respecto. El sector editorial no suele compartir sus cifras de ventas (de hecho, a los propios autores no se les informa de las mismas más que una vez al año). Por suerte para ti, curioso lector, hay otros factores más accesibles que también son indicativos del éxito de un libro (y de su adaptación).

Traducción en serie

1998: Melinda Metz publica la primera novela de Roswell High. La saga tuvo su propia serie al año siguiente, de la cual Warner Bross hizo un reboot en 2019. Fue esta última adaptación la que logró que los editores de España se fijaran en la saga: Roswell High llegó a nuestro país ese año, dos décadas después de su publicación original. Sin embargo, quizás ese desajuste temporal entre los personajes y los lectores le pasó factura, dado que por el momento solo se ha publicado El secreto, la primera novela (de diez).

Más suerte tuvo Stephen Chbosky. Su célebre novela Las ventajas de ser un marginado salió a la venta en 1999, pero no estuvo disponible en España hasta 2012, cuando se estrenó su adaptación cinematográfica. Amigo imaginario, el siguiente libro del autor, tan solo tardó dos semanas en llegar a nuestro país tras su publicación en Estados Unidos.Cartel de la adaptación de Bollywood de la novela Bajo la misma estrella, de John Green. Aparecen un chico y una chica (esta con un tubo respirador en la nariz) apoyados en la ventana de un tren

Para ese mismo año (2012) John Green llevaba escritas cuatro novelas; sin embargo, solo una de ellas podía encontrarse en librerías españolas: Bajo la misma estrella. Las otras tres (Ciudades de papel, El teorema Katherine y Buscando a Alaska) se tradujeron en 2014, casualmente, el año en que se estrenó la adaptación de Bajo la misma estrella. Su éxito fue tal que hasta Bollywood creó su propia versión (musical), titulada Dil Bechara y estrenada en 2020.

Bajo la misma estrella tuvo una buena acogida entre los lectores antes incluso de la película, pero también existen ejemplos de novelas que pasaron inadvertidas hasta que alguna plataforma las rescató en forma de serie. En España, Ediciones Ámbar publicó Por trece razones en 2009, y aunque en Estados Unidos había sido todo un bestseller, aquí pasó más bien desapercibida. Hasta 2017, claro, cuando Netflix estrenó la adaptación homónima. Ese mismo año, Nube de tinta recuperó la novela con una edición nueva, cuya portada mostraba a los actores protagonistas de la serie. Algo similar, aunque con un impacto más modesto, le ha sucedido a Pares y nones, de Malorie Blackman. La novela llegó a España en 2009 de la mano de Medialive Content (actualmente en quiebra) con el título de Blanco y negro. Tras once años, la historia resurgió de entre las sombras en 2020, con una serie en HBO que en España se tradujo en una nueva edición de la novela de la mano de Destino.

Los anteriores no son casos aislados: Las chicas perfectas y Las chicas buenas, la bilogía spin-off de Pequeñas mentirosas, se publicó en España en abril y mayo de 2019 coincidiendo con el estreno de la adaptación televisiva. Dulces, perfectas y malvadas y Brillantes, rebeldes y peligrosas, primera y segunda parte de la saga que inspiró la reciente serie Tiny Pretty Things, llegaron a nuestras librerías en septiembre del año pasado.

El furor editorial por las series ha llegado hasta el punto de novelizar aquellas que no provenían de libros, como Riverdale o Sabrina. En ambos casos, los personajes originales surgieron de un cómic (de los años cuarenta y sesenta, respectivamente), pero, tras pasar por Netflix, sus historias se han transformado también en novelas: en 2019 y 2020 se publicaron dos libros de cada una de estas sagas. En el panorama nacional cabe citar el caso de Merlí. Su escritor y creador, Héctor Lozano, también ha firmado varios libros que forman parte del universo de estos personajes, como Cuando fuimos los peripatéticos y Yo, Pol Rubio. Una de las últimas historias en subirse a este carro es Destino: la saga Winx, el fenómeno infantil reconvertido en serie new adult a principios de este año. Molino ha sido el sello encargado de traer a España El camino de las hadas, la novelización de la primera temporada.

¿Cómo se consigue una adaptación?

«¿Habrá película de…?» es una de las preguntas más frecuentes en la sección de «preguntas frecuentes» de casi todo autor. Pero la verdad es que, en tema de adaptaciones, él es quien menos tiene que decir al respecto. Por norma general, los autores no tienen los derechos de adaptación de sus novelas. Aunque algunos escogen conservarlos, lo más normal es que se los cedan a la editorial en cuestión o a su agencia literaria, en caso de tenerla. Lo más habitual es que se vendan los derechos de novelas ya publicadas y, a ser posible, que hayan cosechado cierto éxito que sirva de garantía. Sin embargo, a veces hay excepciones. «En algunos momentos, si el mercado pide alguna cosa en concreto, las productoras directamente te preguntan si tienes algo de esa temática», cuenta Isabel Martí, directora de la agencia literaria IMC.

Hay dos tipos de empresas interesadas en comprar derechos audiovisuales: las productoras y las cadenas (ya sean tradicionales o plataformas de streaming). Para que el proyecto salga adelante se necesita que ambas empresas estén en el ajo, pero la cosa puede partir de una productora, que presentará el proyecto a cadenas que quieran distribuirlo, o de una cadena, que deberá buscar productoras que lo desarrollen. El interés por las adaptaciones literarias es tal que desde 2018 existe Rodando Páginas, un evento anual que sirve de encuentro entre el sector editorial y el audiovisual: cada año se seleccionan diez de los proyectos presentados por agencias y editoriales y se les da la oportunidad de exponerlo ante las productoras y cadenas asistentes que, a su vez, tienen un escaparate de proyectos literarios en busca de adaptación.

Pero la compra de derechos no garantiza que la adaptación vaya a realizarse. Es un proceso más largo. El primer paso es lo que se conoce como «opción»: la productora o la cadena se reserva los derechos audiovisuales por un periodo determinado de tiempo (uno o dos años) durante el cual deberá desarrollar el proyecto y buscar a los demás agentes que necesite para llevarlo a cabo (inversores, productora, cadena... cada caso varía). En ocasiones, aunque ese contrato de «opción» venza, aparecen otras productoras o cadenas que se interesan por los derechos del libro de nuevo y le dan un enfoque distinto a la posible adaptación, reintroduciéndola en el circuito.

Cartel de la adptación cinematográfica de Chaos Walking o El cuchillo en la mano en la que aparecen unos planetas en la lejanía, y los rostros de los dos protagonistas: una chica y un chicos.Portada del libo El cuchillo en la mano, con un fondo amarillento y el dibujo esquemático de un cuchillo de color rojoComo ves, vender los derechos de una novela no es fácil, y, aunque se consiga, eso no implica necesariamente que la adaptación llegue a ver la luz. Por ejemplo, en 2013, Atresmedia adquirió los derechos de Play, de Javier Ruescas, y el autor los recuperó años después sin que el proyecto hubiera podido completarse. Algo similar le sucedió a John Green: Paramount Pictures compró los derechos de Buscando a Alaska en 2005, pero no fue hasta 2019 que pudimos ver la adaptación, gracias a Hulu y en formato de miniserie, en lugar de película, como se planteó originalmente. Aunque para proceso accidentado, el de The Chaos Walking: se compraron los derechos en 2011, se anunció un director en 2013 y otro distinto en 2016, se grabó el proyecto al año siguiente y, después de haber finalizado el proceso, se consideró necesario regrabar algunas escenas (por valor de 15 millones de dólares). La regrabación, que iba a tener lugar en 2018, acabó retrasándose a 2019, año en el que inicialmente iba a estrenarse la cinta. Si a esto le añades la pandemia, el resultado es que The Chaos Walking llegará a los cines en marzo de 2021. Mientras tanto, los libros siguen en librerías, con el cartel de la película como portada, esperando la potencial ola de nuevos lectores. Aun así, la novela tiene algo que agradecerle a la adaptación incluso antes de su estreno: la anterior edición, ya descatalogada (2008, SM) tan solo tradujo la primera novela, El cuchillo en la mano. La actual, sin embargo, ya ha consta de la trilogía completa, que se publicó en España en menos de ocho meses.

Los demás seguimos aquí… tirando

Siempre que se anuncia que una novela va a ser adaptada, los lectores reciben la noticia con una mezcla de emoción y miedo… y no les faltan motivos. Por ejemplo, al igual que las películas de Antena 3 de los domingos por la tarde son un estándar nacional de lo malo, sin que nadie se haya molestado en ponerlo por escrito, existe una realidad intangible pero innegable de que casi todos los fans del libro de Eragon odian la película de Eragon. Por no hablar de Divergente: la saga cinematográfica iba a constar de cuatro entregas, pero los problemas presupuestarios, unidos al escaso éxito que estaba teniendo en taquilla, provocaron que la última película no llegase siquiera a rodarse. Esto fue un alivio para muchos lectores, que habían visto cómo cada nuevo filme desvirtuaba más y más la trama de las novelas.

Pero los lectores no son los únicos que temen una mala adaptación. Durante décadas, Laura Gallego se negó a llevar sus novelas a la pantalla; convencida, según explicaba en su web, de que sería muy complicado que la adaptación fuera lo suficientemente fiel al material original. Sin embargo, decidió darle una oportunidad a Zeppelin TV, que convirtió Memorias de Idhún en la primera serie animada española de Netflix, con la propia Laura Gallego entre el equipo de guionistas. Tristemente, la autora no pudo estar tan implicada en el proceso como le hubiera gustado: se la mantuvo al margen, por ejemplo, de la decisión de contratar a actores no dedicados al doblaje para dar voz a algunos de los protagonistas de la serie, un hecho que causó un gran revuelo en redes sociales.

Título de la serie que está desarrollando Disney+ como adaptación de la saga de Percy Jackson. Aparece el título en letras metálicas, (la letra o está atravesada por un tridente) y el fondo es azul oscuro y negroY aún más patente es la «manía», por así decirlo, que generan las películas de Percy Jackson. Además de las quejas de los lectores, el propio autor, Rick Riordan, ha expresado en más de una ocasión su desagrado hacia los filmes. Aun así, eso no le ha hecho perder la fe en las adaptaciones: el año pasado anunció que su saga aterrizaría en Disney+ transformada en serie, y que él mismo estaría involucrado en todos los aspectos del proyecto, para asegurarse de que no se repetía el desastre de las películas (eso último no lo dijo, pero supimos leer entre líneas).

Como ves, al margen de las excepciones superventas, resulta complicado medir el impacto que tiene lo audiovisual en lo literario. Por nuestra parte, en El Templo agradecemos que existan adaptaciones que visibilicen algunos de nuestros libros favoritos… y también otras que, a fuerza de decepcionarnos, nos hacen apreciar aún más las historias originales.